Sziget, la isla de la libertad (I)

Sziget Luisen Ramos

El festival húngaro cierra su vigésima edición con récord de nacionalidades.

Mientras que en España y en Europa los objetivos de las citas festivales van en ofrecer cada vez bandas más importantes aumentando también la capacidad de sus recintos sin ofrecer nada más a los visitantes (aunque esto ha empezado a cambiar hace bien poco), desde la organización de Sziget optan por ofrecer una experiencia única que va más allá de la oferta musical, creando un festival internacional con un atractivo tal que sirva como objetivo de vacaciones.

El recinto se celebra en la isla de Obudai (Sziget significa isla en húngaro) que está unida a tierra sólo por un puente y tiene una extensión de 76 hectáreas donde se encuentran los 54 puntos de actividad que fueron construidos por 7500 trabajadores en 3 semanas. En cierta manera es totalmente independiente, con su propio hospital y farmacia, 1200 guardias de seguridad y presencia policial. Todo esto para albergar a una población total a final del festival contando con los visitantes de día de 362 mil visitantes, cifra ligeramente menor que la edición de 2012.

El fundador de Sziget Károly Gerendai congregó a toda la prensa internacional en una cita donde explicó el camino del evento durante estos 20 años, su filosofía y los pasos futuros que va a tomar para seguir manteniendo su propia personalidad.

La clave del evento es mantener unicidad en la oferta cultural por encima de todas las citas europeas. Estamos hablando de un evento que consiste en una fiesta non-stop de 168 horas de música llena de actividades paralelas que harán que todos los visitantes o ciudadanos terminen la experiencia con una mente y un corazón más abierto.

De hecho, el ejemplo que tenemos entre manos, no llama a sus ciudadanos de esta manera, sino son Szitizens (mezcla de Sziget y “citizens”, ciudadano en inglés). Con lo cual, el trato y lo que sucede en esta isla está fuera de cualquier escala conocida por los que sólo conocen los festivales a la usanza española. Tanto es así, que todos ellos reciben un pasaporte con su propia foto para que pueda ir recopilando los sellos de los lugares que va visitando dentro de la isla.

Y es que a parte de su gran número de escenarios esta ciudad habitada por 60.000 Szitizens (creando la 5 mayor ciudad húngara durante estos 5 días) ofrece un entretenimiento constante para los que han decidido pasar toda una semana acampando en el recinto. Óperas, deporte, arte, poesía, aventura, todo está listo para que si uno se lo propone no pare de realizar actividades en estos 5 días (7 si contamos el pre-Sziget) además de asistir a conciertos y sesiones de DJS.

En la misma rueda de prensa se llevó a cabo una visita guiada con la directora de contenidos quien quiso personalmente mostrarnos algunas de las claves de los lugares más emblemáticos de la isla y también de algunos nuevos.

La isla tiene su propia noria llamada Sziget Eye que este año ha crecido en 20 metros, haciendo que sea una de las norias más grandes del mundo con sus 60 metros que permiten una visión panorámica de toda la isla, escenario principal y todos los colores que pueden apreciarse por la noche y que pueblan la isla de Obudai.

Sziget Eye

Uno de los medios de entretenimientos más clásicos que hay, el circo, también está presente con el Cirque du Sziget. Un circo que recuerda a los existentes en 1890, pero con artistas que incluso están presentes en el actual y laureado Circo del Sol, quienes incluso estrenan aquí algunos shows únicos y exclusivos para los Szitizens.

Otra época que podemos rememorar son los años 60 y 70 cuando la influencia hippie era muy notoria, sobretodo en la música. Podiamos hacerlo en la Eastern European Funfair donde más que en ningún sitio podíamos ver más representada la filosofía de la isla: La isla de la libertad.
Quizá el gran atractivo contemporáneo de la ciudad de Budapest son los ruin bars que consisten en pubs cuyo aspecto es el de edificios sin reformar, pero que tienen una cuidada decoración y gran oferta musical. Este año, algunos de estos locales han querido tener su propia representación dentro del festival en el Ruin Pubs Quarter donde podíamos tener parte de ese ambiente y no sólo musical que tienen estos locales en la ciudad.

Siendo una isla, todavía había una parte de la misma que no se había abierto al público hasta esta edición: la playa, Sziget Beach. Aquí se podía disfrutar de una ambientación propia con DJs, mojitos y también espectáculos nocturnos con fuego y malabares, además de refrescarse en el Danubio.

El recinto más impresionante desde mi punto de vista fue el Colosseum, una representación del colisseum romano fabricado con palets que este año ha doblado su tamaño donde tenía lugar una sesión de música electrónica sin fin.
En la edición pasada, alrededor de cinco millones de personas fueron testigos de los conciertos vía streaming desde la web del festival, estando esta opción también disponible este año con la plataforma Ustream, intentando captar la mayor atención posible de los aficionados a la música.

Probablemente Sziget sea el festival europeo con mayor presencia internacional atrayendo público de 69 países y de artistas de otros 52, pasando por sitios como Australia, Uruguay, Etiopía, India o Singapur. Como dato representativo, el 90% de los abonos semanales para esta edición de 2013 fueron comprados desde el extranjero, mientras que los húngaros son más dados a comprar los billetes de día, formando una distribución de 50%-50% de distribución de nacionalidades con respecto a la local.

La presencia de prensa internacional también es cada vez más latente, con unos 2000 periodistas acreditados de unos 40 países de todo el mundo.
La compañía organizadora se ha convertido en el organizador de eventos más grandes de centro europa, con una cartera de eventos que recogen también el Volt Festival, el Children Island y también el ganador del Premio Europeo al mejor festival mediano, el Balaton Sound. Están también en expansión internacional organizando el Fridge Festival en Viena y co-organizando el Rock’n Coke Festival en Estambul.

La isla cerró ayer lunes y la limpieza de la misma durará una semana. Acto seguido se llevarán a cabo tareas de reforestación y jardinería para devolver a la ciudad este gran parque público para que el año que viene podamos volver a esta isla de la libertar que tan buenos ratos nos ha hecho pasar.

 

 

Luisen Ramos

@luisen

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