‘Somos los Miller’

'Somos los Miller'Mejor en casa que en el cine.

Deberían incluir esta categoría como género cinematográfico en el que reunir todas aquellas películas que, si bien no merece la pena ir al cine para verlas, son perfectas para la sobremesa de un fin de semana lluvioso.

Somos los Miller no es un ‘peliculón’, ni siquiera en su propio género, el de las comedias estadounidenses absurdas, llenas de tópicos y con situaciones que en realidad solo pretenden maquillar de libertad la moral estricta, reprimida y prejuiciosa de muchas de sus políticas con respecto a las drogas, el sexo o las cuestiones raciales. Pero es como comer chocolate de oferta o jamón serrano de paquete: no siempre tenemos que consumir las delicias de los maestros chocolateros suizos ni la pata de jabugo –más que nada por cuestiones de precio-. Pero las salas de cine no están para hacer estas distinciones y todas las películas se ofrecen en la carta al mismo precio. El precio de Somos los Miller es muy superior a la calidad del producto, pero si nos lo dieran gratis, nos lo comeríamos sin demasiados miramientos y no acabaríamos indigestos.

El cuarteto protagonista de esta historia -un narcotraficante de poca monta, un friki, una stripper y una adolescente conflictiva- se hace pasar por una familia tradicional americana para conseguir llevar un cargamento de drogas desde México hasta Estados Unidos sin levantar sospechas. Durante el viaje, una serie de desavenencias hará que lo que en principio parecía una misión sencilla se complique hasta poner en peligro sus vidas. Aderezando todo este embrollo, unos cuantos chistes fáciles, tres o cuatro situaciones muy absurdas y una escena de Jennifer Aniston ligerita de ropa -la que ya utilizan desde el tráiler como ‘cebo’-. Y poco más que decir sobre esta película salvo que pertenece al género que ya comentaba unas líneas más arriba: el de “mejor en casa que en el cine”.

 

Celina Ranz Santana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.