Sobreviviendo a Escobar, un estreno controvertido

Sobreviviendo a Escobar, alias JJ

Sobreviviendo a Escobar, alias JJ

Las series que retratan a criminales están de moda, pero también son polémica

Tras su controvertido estreno en Colombia, la serie Sobreviviendo a Escobar, alias JJ se ha estrenado en Netflix con la intención de convertirse en uno de los éxitos de la temporada. Sin embargo, las series que retratan la vida y ‘obra’ de criminales como éste alimentan la polémica de si es correcto poner el sufrimiento y la violencia al servicio del entretenimiento de los telespectadores.

En opinión de los expertos, en lugar de generar repulsa hacia los actos criminales, este tipo de series hace que el televidente conecte de alguna manera con el ‘villano’ y termine buscando cierta afinidad con él, como si el hecho de ser un delincuente fuera algo digno del recuerdo de todos hasta el punto de dedicarle una serie de televisión.

Las televisiones defienden Sobreviviendo a Escobar y aseguran que el público tiene derecho a conocer la verdad

Durante muchos años, JJ trabajó como uno de los sicarios más sanguinarios de Pablo Escobar, el conocido traficante colombiano cuya vida ha quedado retratada en otras series anteriores, entre ellas la popular Narcos.

Sobreviviendo a Escobar toma la misma senda de estos éxitos para narrar la historia de JJ, conocido también como Popeye, y al que se le atribuyen más de 300 asesinatos directos y la participación en al menos 3.000 crímenes de sangre en las décadas de los ochenta y los noventa.

La serie consta de 60 episodios de unos 45 minutos de duración basados en el libro Sobreviviendo a Escobar, de Jhon Jairo Velázquez, en el que se relata la historia del sicario de Pablo Escobar que se entregó a la justicia y pasó 23 años en la cárcel intentando sobrevivir mientras el Cártel de Medellín terminaba de desmoronarse.

En 2014, este controvertido personaje fue puesto en libertad y en la actualidad gestiona un canal de YouTube en el que tiene cientos de miles de seguidores a los que parece deleitar con un discurso político radical al que durante años se han estado oponiendo los grupos de víctimas del narcoterrorismo.

 

 

 El Ilustrador

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