Sitel: control ciudadano a través de la línea telefónica

Cables telefónicosEs invasivo, incontrolable y tan complejo que la legislación española actual no alcanza a dar cobertura a un sistema tan sumamente poderoso. Sitel, el Sistema Integral de Interceptación de la Comunicaciones Electrónicas, se cuela a diario en nuestra intimidad sin un control judicial efectivo.

Sitel nace en el año 2000, durante en gobierno de José María Aznar, con la finalidad de acelerar las investigaciones policiales de diversos tipos de delitos. Un proyecto ambicioso en el que el Ejecutivo invirtió más de 36 millones de Euros pero que no se atrevió a poner en funcionamiento debido a las legunas legales que planteaba la legislación vigente en aquel momento. El programa fue diseñado por la compañía de telecomunicaciones Ericsson y entregado al Ministerio del Interior un año y medio después. Pero existían demasiadas pegas a nivel legal para que el software pudiera ser puesto en funcionamiento.

Sin embargo, a partir de 2004 y con José Luis Rodríguez Zapatero en el poder, este sistema se puso en marcha desde tres centros de interceptación: la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia. Para “solucionar” el problema de la cobertura legal del sistema, en 2007 se promulgó la Ley Orgánica sobre la Conservación de los datos de las comunicaciones electrónicas y las redes públicas de comunicación que, más que regular el sistema, parece justificar la intromisión del Estado en la intimidad de los ciudadanos en aras de ofrecer una mayor protección y luchar contra el crimen. Pero el fin no justifica los medios.

Sitel no deja de ser un sistema de escuchas telefónicas y almacenamiento de datos que permite que los centros a cargo de estas escuchas tengan acceso a información que no debería estar disponible si no somos sujetos de una investigación judicial y si no lo ha decretado la autoridad competente. Con Sitel, el paso previo de obtención de un permiso judicial para la realización de las escuchas queda relegado a un segundo plano, puesto que los agentes tienen derecho a conocer todos los datos personales del sujeto a investigar antes de obtener dicho permiso. También a posteriori hay cambios significativos. Y es que si antes los datos recabados durante una escucha telefónica se grababan en una cinta y el juez decretaba lo que pasaba al sumario, destruyendo todo lo demás, con Sitel únicamente se destruyen los Cds en los que se graban los datos, pero también existe una copia digital dentro del propio sistema que hace que esos datos sean accesibles en cualquier otro momento.

De esta manera, Sitel permite interceptar sin límite las conversaciones telefónicas de todos los ciudadanos residentes en España y almacenar paquetes de datos relacionados con esas comunicaciones que aún hoy, diez años después, carecen de una justificación legal que despeje del todo las sospechas de si este software tiene más relevancia como sistema de lucha contra el crimen o como herramienta de control ciudadano.

 

 

 

 

 

 

 

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