Nuevo sistema tarifario del agua en Las Palmas de Gran Canaria

sistema tarifario del agua

Augusto Hidalgo presenta el nuevo sistema tarifario del agua

La  reforma plantea una estructura “más justa” desde el punto de vista social y medioambiental

Las Palmas de Gran Canaria ha presentado su actualización y modernización del sistema tarifario del agua y de las normas que lo regulan. Unas novedades que se aplicarán al Ciclo Integral del Agua para hacerlo “más justo socialmente, más sostenible medioambientalmente y para que cumpla con la legalidad vigente”.

El alcalde de la capital grancanaria, Augusto Hidalgo, ha anunciado que se inicia a partir de ahora un recorrido administrativo de varios meses de duración en el que se actualizarán reglamentos y ordenanzas obsoletas y se introducirán otras nuevas. Durante este periodo de reformulación del servicio se invitará a participar a todas las partes implicadas en un proceso de diálogo y negociación.

El nuevo sistema tarifario del agua entrará en vigor en 2017

El Gobierno municipal se plantea actuar en dos vertientes: la normativa y la tarifaria. En el marco normativo, el Ciclo Integral del Agua está regulado actualmente por un reglamento de abastecimiento de 1981, y dos ordenanzas que no se actualizan desde hace seis años. Esta estructura normativa es insuficiente para cumplir con las estrictas directrices de la UE en materia medioambiental que aplican la máxima de ‘el que contamina, paga’ y ‘el que más gasta es el que más paga’. Para actualizar esta estructura normativa obsoleta se van a incorporar a los ya existentes un nuevo reglamento de vertidos, y dos ordenanzas fiscales nuevas, la de depuración y la de alcantarillado.

El nuevo sistema tarifario del agua, cuyo horizonte es el año 2017, “es socialmente más justo porque van a pagar más los que más consumen y en muchos casos se va a reconocer el esfuerzo de los ahorradores con una reducción del recibo”. Esto se consigue disminuyendo los costes del agua de abasto suprimiendo la cuota mínima actual, fijada en 13 euros, una cantidad que deben pagar todos los abonados aunque no abran el grifo del agua en meses. Sólo con la eliminación de ese mínimo, la cuota que se paga por el consumo de agua de abasto para uso doméstico se reduce para el 80% de los actuales abonados de la ciudad.

 

 

El Ilustrador

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