Señor juez, ¿se habría evitado el accidente?

Carlos Castañosa

Una vez más se demuestra que la intervención de la Justicia en el ámbito aeronáutico adolece de falta del conocimiento específico de las peculiaridades de un mundo tan complejo. En manos del juez, hasta la terminología particular del medio ha de sorprenderle, así como al profano en materia procesal le extraña cuando padece la morfología de un “otrosí digo” o la penosa sintaxis de los “considerandos”.

El auto con el que juez cierra las diligencias e implica a los mecánicos del vuelo JK 5022 como únicos culpables de homicidio masivo, indica que el informe pericial y las conclusiones de la investigación ejecutada por los expertos de la CIAIC no le han llegado a Su Señoría con la suficiente claridad para que entendiera, en su auténtica dimensión, la entidad real de la catástrofe.

Si se trataba de buscar culpabilidad, parece que se haya cortado por la parte más sencilla, o aparentemente la más vulnerable, en cuanto a posibilidades de acceso a medios legales de defensa. Se podría sospechar que la Justicia proteja al más poderoso con una cierta predisposición.

Pero si el objetivo, tras el arduo y contaminado proceso de investigación del accidente, fuera delimitar, localizar y asignar responsabilidades para evitar que volvieran a producirse las mismas condiciones adversas, estaríamos en el buen camino, puesto que, para que suceda una catástrofe de tal magnitud deben confluir varios factores negativos, quizá demasiados, en un mismo punto geográfico y al mismo tiempo contado en segundos. De tal manera que si uno solo de los parámetros coincidentes no hubiese aparecido, no existiría el accidente. Y si cualquiera de los desvíos, aisladamente, hubiese tenido lugar sin entretejerse con los demás, sea un simple fallo venial, tampoco ahora nadie estaría hablando de esto. De modo que un ligero defecto humano, imperceptible en cualquier circunstancia ajena al accidente, sin sufrir la repercusión conjurada de los demás condicionantes adversos, en modo alguno parece motivo suficiente para culpar de homicidas a dos trabajadores que tuvieron que ajustar su actuación a las normas operativas de su empresa.

  • ¿Qué pasa con la fábrica del avión que tras un accidente de las mismas características en USA, y otro incidente parecido el Lanzarote se limitó a “recomendar” una modificación en los procedimientos operativos, en lugar de imponerla como de “obligado cumplimiento”? ¿Se habría evitado el accidente?

  • ¿Por qué la dirección técnica de Spanair no se enteró de la “recomendación” ni la implantó como “obligatoria”? ¿Se habría evitado el accidente?

  • ¿Por qué la compañía priorizaba, con fines meramente comerciales, la prisa por la puntualidad sobre la seguridad de la operación, provocando un deterioro de mantenimiento? ¿Se habría evitado el accidente?

  • ¿Por qué el departamento de Inspección de la D.G. Aviación Civil no supervisó y/o sancionó la defectuosa aplicación de procedimientos operativos, cuya responsabilidad recae en la dirección técnica de la compañía? ¿Se habría evitado el accidente?

  • ¿Por qué la configuración operativa de Barajas obligaba a despegar con viento en cola? En el incidente de Lanzarote se evitó la desgracia porque el viento en cara favoreció el despegue aun en condiciones precarias. ¿Se habría evitado el accidente?

  • ¿Por qué los pilotos no tuvieron el aviso previsto en caso de configuración anómala al iniciar la maniobra de despegue? ¿Se habría evitado el accidente?

Cada uno de los 300 folios que componen el informe, contiene alguno o varios de los condicionantes adversos que se entretejieron para provocar el desastre. No parece justo que se haya fijado el punto de mira en un único objetivo con la aparente intencionalidad de eximir otras responsabilidades que hubiesen encarecido la cuantía de las posibles indemnizaciones.

Respeto para las víctimas y su recuerdo, solidaridad incondicional con sus familiares, y todo el apoyo moral para los dos acusados que, en el ejercicio de su profesión, también han visto destrozada su vida y las de sus familias por una interpretación demasiado subjetiva y, tal vez, interesada.

Al resto de los ciudadanos, ahora nos toca seguir esforzándonos para poder creer en la Justicia.

 

http://elrincondelbonzo.blogspot.com/

 

 

 

Carlos Castañosa

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