Seguimos de paseo: el Valle de la Muerte

Death ValleyJosune Fernández

Death Valley es uno de los parques nacionales más famosos de EE.UU. Cuentan que el nombre del Valle se debe a que una expedición que iba camino de una vida mejor en la famosa época de la fiebre del oro, fue por este valle para atajar y tras la muerte de varios de sus expedicionarios, cuando lograron salir de él, una da las mujeres se dio la vuelta y dijo “Adiós Valle de la muerte”.

Esta expedición no se puede confundir con la expedición Donner, también en busca del sueño de una vida mejor en California. En el siglo XIX muchas personas emigraron al oeste en busca de una vida mejor y algunos años más tarde, durante la depresión, se desplazaban al oeste por la legendaria Ruta 66 con carteles que decían “California o la quiebra”, como aparece en la peli, Las uvas de la ira.

Bueno, pues ahora que os he puesto en contexto os tengo que decir que para mí Death Valley es uno de los sitios más especiales que he podido ver en mi vida, pese al calor que tuvimos que soportar – cerca de los 50ºC según el termómetro más largo del mundo que se encuentra aquí-. Para mí, el lugar más espectacular fue el punto más bajo del hemisferio oeste, llamado Badwater, aquí se puede andar por el lago de sal, la verdad que poco tiempo pude disfrutar de él, ya que me empecé a marear por el calor, así que no adentramos al lago sólo para sacarnos la foto y regresamos al coche con el aire acondicionado a tope.

En este valle también se puede ver el campo de golf de Devil’s en el que la sal hace unas formaciones que parecen pelotas de golf. Aparte de esto, vimos cañones con rocas de miles de colores como el Artist’s Palette, dunas de arenas, cañones de mármol, cañones de lava… Así que como veis, para los amantes de las geología esto es el paraíso. Hubo una cosa que no nos gustó mucho, fue la ciudad minera fantasma de Skidoo, ya que después de conducir cerca de una hora por un camino de grava, llegamos allí y nos encontramos que era muy muy fantasma ya que no había nada, solo un cartel que ponía Pueblo fantasma de Skidoo.

Después de visitar Death Valley, fuimos en busca de nuestro primer motel de carretera camino de Yosemite Park. Este motel lo encontramos en unaCascada en el parque Yosemite ciudad llamada Bishop, lo bueno de alojarse en moteles sin ningún plan establecido y sin reservas previas es que te permite, aunque sea por poquitas horas, conocer pueblitos como éste. Cuando llegamos por la noche vimos muchos bares, restaurantes, pubs con aire al lejano oeste… pero lo que no sabíamos era que a la mañana siguiente cuando nos despertáramos nos íbamos a encontrar con tanta naturaleza alrededor de él: montañas nevadas -nos encontrábamos cerca de Sierra Nevada-, mucha vegetación, lagos… nada que ver con nuestra visita del día anterior y eso que tampoco recorrimos tantas millas entre los dos puntos.

A medida que nos acercábamos a Yosemite Park íbamos viendo muchos lagos y decidimos pararnos en uno que se llamaba Mono Lake. Este lago es unos los más antiguos de EE.UU., y está ligado a la controversia de la falta de agua en Los Ángeles por el aumento de población, así que a principios del s. XX el antiguo alcalde de Los Ángeles decidió obtener el agua mediante un acueducto que iba de Sierra Nevada -en concreto del Lago Owens- sin importar que los granjeros necesitaban esa agua para sus tierras, sobre todo en verano. Pero desgraciadamente el alcalde de Los Ángeles ganó la propuesta de la construcción del acueducto con apoyo de otras autoridades. La población en Los Ángeles crecía y cuándo el 90 del agua del lago Owens pertenecía a Los Ángeles, decidieron construir una desviación del acueducto. Este acueducto pasa por zonas desérticas y montañas. Los habitantes del Valle de Owens tuvieron que dejar de cultivar y decidieron sacar el agua del Mono Lake, por lo que éste empezó a disminuir su cantidad de agua y aumentando su salobridad dañando el equilibrio biológico, hasta que un experto en medio ambiente predijo que si no se hacía nada, este lago podría estar totalmente seco en 20 años. Así que empezó a ponerse manos a la obra, y tras varios juicios ganó y por lo tanto llegaron a acuerdosSecuoya gigante en los que si el lago no llegaba a un límite no se podía sacar nada de agua. Gracias a este hombre pudimos disfrutar del lago, aunque el lago Owens no corrió tanta suerte e incluso hubo gente que tuvo muchos problemas respiratorios ya que este terreno se volvió estéril y aumentó el número de tormentas de polvo alcalino.

Después de visitar este lago comenzamos a subir el Tioga, el puerto de montaña que te lleva a Yosemite Park a través de unas vistas impresionantes. Este puerto solo está cerrado de noviembre a mayo por las fuertes nevadas. Durante la subida íbamos parando cada cinco minutos porque cada vez veíamos cosas más impresionantes: lagos rodeados de pinos, nieve -de hecho me encontré con chancletas, pantalones cortos y tirantes en la nieve y a una temperatura muy alta-. Así todo el camino hasta llegar a Tuolumne Grove. Un sendero de secuoyas gigantes. De aquí bajamos al Valle de Yosemite y vimos el Salto de Yosemite, la cascada más alta de EE.UU.

El único peligro que existe en este parque son los osos negros. Nosotros no nos encontramos con ninguno ya que no hicimos acampada en el parque. Pero sí que te avisan de ciertas precauciones, como no dejar a la vista comida en los coches, echar la basura en los contenedores ‘antiosos’, colocados sobre todo en los sitios de acampada y algunos aparcamientos. También alquilan botes resistentes a los osos para que guardes la comida, pero ya os digo que nosotros no tuvimos que utilizar ningún recipiente, porque no vimos a ningún oso, pero lo que sí que vimos fueron muchísimas ardillas, sobre todo cuando estábamos comiendo, y algún ciervo.

De aquí ya nos pusimos de camino a La Ciudad de San Francisco e hicimos noche en otro motel de carretera en Livermore. Así que próximamente os contaré nuestras aventuras en esta zona, en el valle de Napa y por la Highway 1, la carretera de la costa que une San Francisco con Los Ángeles.

 

 

 

Josune Fernández

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