Sealand: una micronación de apenas cinco habitantes

Principado de SealandTiene una superficie habitable de 550 metros cuadrados, se encuentra en el Mar del Norte y está gobernada por Su Alteza Real el Príncipe Michael Bates de Sealand.

A unos 10 kilómetros de la costa británica de Suffolk se alza el fuerte que actualmente constituye una micronación de cinco habitantes –en los momentos en los que está la familia al completo- con una monarquía hereditaria que actualmente encabeza Su Alteza Real el Príncipe Michael Bates de Sealand.

El HM Fort Roughs fue un fuerte construido por Reino Unido durante la II Guerra Mundial y estratégicamente colocado a 10 kilómetros de la costa, fuera de las aguas territoriales que los británicos podían reclamar por la época. La estructura actualmente visible es, en realidad, la superstructura de un buque intencionadamente inundado para fijarlo al fondo marino. Durante toda la guerra y hasta 1956 el fuerte estuvo ocupado por la Marina Real y abandonado a su suerte hasta que en 1966 a un avispado británico se le ocurrió la idea de tomarlo y reclamar su soberanía. Se llamaba Paddy Roy Bates y fue el primer monarca de lo que pasaría a convertirse en el Principado de Sealand.

Al parecer, el Derecho Internacional no ha podido todavía resolver la situación política de esta micronación –un estado autodeclarado pero no reconocido- ya que, al menos en teoría, el Principado de Sealand cuenta con el reconocimiento ‘de facto’ según la interpretación de numerosos expertos y de acuerdo con las leyes que ya se aplican en otros estados.El Príncipe Roy y la Princesa Jane

Tras tomar la torre del fuerte, Roy Bates y su esposa Jane se autoproclamaron Príncipe y Princesa de Sealand, imprimieron sus propios sellos e incluso acuñaron una moneda propia. Además, tiene un equipo nacional de minigolf y otro de fútbol, así como un atleta oficial. Los Bates llegaron incluso a crear pasaportes de Sealand. Esto último ha provocado algunos contratiempos en la política internacional del Principado ya que algunos de estos pasaportes se vieron involucrados en extraños sucesos. Por ejemplo, el asesino de Gianni Versace portaba uno de estos documentos. Además, se investigó la supuesta relación entre la venta de estos pasaportes y el blanqueo de dinero procedente del tráfico de drogas en Eslovenia. Como consecuencia de todos estos asuntos un tanto turbios, la familia Bates decidió revocar todos los pasaportes que se habían emitido hasta 1997, pero no ocurrió así con los títulos nobiliarios, que se pueden adquirir por poco más de 200 euros a través de la página web del Principado.

Otro aspecto curioso es que Sealand atravesó una importante crisis política en 1978 cuando el Primer Ministro, Alexander G. Achenbach, y varios ciudadanos de nacionalidad alemana y holandesa tomaron la torre y secuestraron al Príncipe regente, Michael Bates –hijo del fundador-. El Príncipe fue liberado días después en los Países Bajos, desde donde organizó la ‘reconquista’ de Sealand para lo que fue necesaria la intervención de un helicóptero para asaltar el fuerte. Los traidores fueron tomados como ‘prisioneros de guerra’ y se les obligó a pagar un dinero considerable a cambio de su liberación. Los gobiernos de Alemania y los Países Bajos tuvieron que intervenir en este ‘conflicto internacional’ para solicitar la intervención de Gran Bretaña, pero ésta se desentendió del tema. Finalmente, Alemania envió a un diplomático para iniciar las negociaciones con Bates y de éste hecho se deriva la teoría de que ha existido reconocimiento ‘de facto’ en la existencia del Principado de Sealand. Además, tras el incidente Achenbach fue repatriado y organizó en Alemania un gobierno desde el exilio, afirmando ser la única autoridad legítima de Sealand.

En temas de política internacional, Sealand libra otra ‘batalla’ desde hace varias décadas: el reconocimiento de sus aguas, esto es, hasta 12 millas náuticas alrededor de la torre, lo que supone un enfrentamiento directo con Gran Bretaña. Para evitar problemas, la familia Bates –que conserva su nacionalidad británica- mantiene la torre controlada durante todo el año, aunque solo vive en ella por temporadas –el resto del tiempo son otros familiares o amigos los que velan por la seguridad del Principado-.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.