Se operó a sí mismo durante una expedición a la Antártida

Leonid RogozobEl médico Leonid Rogozob se autodiagnosticó una peritonitis en 1961 y ante la imposibilidad de llegar a un hospital, él mismo se extirpó el apéndice.

Leonid Rogozob es uno de los poco frecuentes -pero no tan extraños- casos de ‘auto-cirugía’ que han concluido con éxito. Este Licenciado en Medicina por la Universidad de Leningrado tenía 26 años cuando decidió participar en una expedición a la Antártida. En el momento de su partida no podía imaginar que pasaría por uno de los momentos más complicados de su vida.

En abril de 1961 unos agudos dolores de estómago empezaron a preocupar al joven Rozogob. Durante algunos días, ningún tratamiento logró calmar aquellas punzadas, cada vez más fuertes, que hicieron sospechar a Rozogob de que lo que realmente padecía era una apendicitis. La situación se complicó aún más cuando el médico se autodiagnosticó una peritonitis que requería una intervención quirúrgica de urgencia. Pero estaba en la Antártida y el avión del equipo no lograría llevarlo a tiempo hasta un hospital.

Leonid Rozogob tomó una difícil decisión: tenía que operarse a sí mismo si quería sobrevivir. Un ingeniero y un meteorólogo fueron sus asistentes, encargados de pasarle el material que requería y de sujetar los espejos que le permitían ver dónde tenía que realizar los cortes correspondientes. Utilizó novocaína como anestésico y se practicó una incisión de unos 12 centímetros de largo que le permitió extirparse el apéndice.

La operación duró algo menos de dos horas y fue todo un éxito. Leonid Rozogob sobrevivió y a su regreso a Rusia fue condecorado con la “Orden de la bandera roja del trabajo”.

 

 

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