Sandford Fleming: el viajero confuso

Sandford Fleming

Sandford Fleming / John Wycliffe Lowes

Hoy no hablaremos estrictamente de viajes, sino de un viajero que, confuso con la hora de su billete, decidió crear un sistema internacional para conocer la hora en cualquier parte del mundo

Un día, allá por el año 1879, el ingeniero británico Sandford Fleming perdió un tren en Irlanda. En su billete, donde ponía p.m debería haber puesto a.m. y al parecer la confusión le habría costado un disgusto. Era esa época en la que en el mundo no existía aún una norma universal de conocer el tiempo, por lo que los relojes locales marcaban la hora siguiendo una única regla: la posición del sol.

Hasta que no se desarrollaron medios de transporte tan rápidos para la época como el ferrocarril, la medida funcionaba relativamente bien. Pero llegó un momento en el que empezó a convertirse en algo bastante complejo. La ley impuesta por el Sol era demasiado complicada para los viajeros y ajustarse a la hora exacta del destino al que se dirigían no resultaba una tarea sencilla.

Probablemente Fleming ya se había percatado de este importante problema de descoordinación, pero haría falta que perdiera su tren en Irlanda para que se pusiera a idear una solución definitiva. Fue así como nacieron los husos horarios.

El horario universal de Sandford Fleming

En lugar de tomar como referencia el Sol, que resultaba una variable mucho más compleja y demasiado relativa a ojos del observador, era necesario partir de algo mucho más estable. Desde el comienzo Sandford Fleming tenía claro que el éxito de la propuesta residía en que esta tuviera unos principios mucho más estrictos, y nada más estricto que trocear el mundo 24 en porciones imaginarias a partir de un punto: el meridiano cero, en Greenwich.

Con esta partición dejaría de existir el post meridiam y el ante meridiam (hora universal) porque la distinción temporal se haría en función de lo que marcara el reloj tomando como referencia el meridiano 180º. Por otro lado, el horario se ajustaría en las diferentes zonas del planeta en base a cada una de esas 24 particiones, es decir, meridiano a meridiano, sumando una hora de reloj cuando se avanzara hacia el este y restándola cuando se fuera hacia el oeste.

Sandford Fleming presentó su ingeniosa propuesta en la Conferencia Internacional del Meridiano en 1884, en Washington. Y aunque en este momento se aceptó el concepto del tiempo universal, la idea de los husos horarios no sería aceptada e implantada hasta 1929.

 

 

El Ilustrador

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