Sabotaje institucional

No cejan en su empeño. La Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias, ante la pasividad municipal y el desánimo de algunos ediles, persevera en su objetivo destructivo contra el patrimonio histórico y cultural de nuestra ciudad, simbolizado en el Viera y Clavijo.

Esta Asociación afronta al despropósito institucional con la misma intensidad que encuentra delante, e intenta contrarrestarlo al dictado de unos derechos fundamentales propios del pueblo soberano en un Estado de derecho. Suena bien, pero la fuerza teórica que imprime la razón, la buena fe que dimana del desinterés y el empuje que apoya al sentido común, no parecen suficientes ante la obsesiva obcecación por derruir contra natura  .

La presión ejercida con el apoyo de una insuficiente Ley de Participación Ciudadana, ha permitido, de momento, evitar la demolición del teatro Pérez Minik; bien de interés cultural anexo al conjunto principal del Parque Viera y Clavijo, lo que hubiera supuesto un primer paso para su destrucción total.

No es juicio temerario suponer que si no hubiera aparecido este movimiento ciudadano, tres años atrás, como asociación defensora de la rehabilitación  racional e integral de un espacio cultural, en una valiosísima superficie urbana de 30.000 m2. en el centro capitalino, sería ya un solar disponible para cualquier iniciativa ajena al interés popular.

Es penoso tener que luchar contra la evidente ausencia de voluntad política, en defensa de los derechos más elementales de una ciudadanía que debiera confiar en los supuestos servidores del pueblo. Sin embargo, actitudes drásticas de prepotencia y menosprecio hacia la voz de la calle, inducen a la falta de confianza y credibilidad ante el engaño contumaz, gestos de huida hacia adelante y el exceso de vocación  por aferrarse a la poltrona.

Cuando se sienten amenazados porque Fiscalía está investigando un presunto delito por “expolio de patrimonio”, su virulencia se triplica en tres objetivos: eludir cualquier responsabilidad; procurar culpar a otros; e intentar quitarse el muerto de encima mediante una sencilla demolición del problema.

Estas reflexiones provienen de una pasada reunión conciliadora en el Consistorio, con participación a tres bandas: Ayuntamiento, Asociación y Consejería de Cultura representada por un mediador, el Decano del Colegio de Arquitectos, Sr. D. Joaquín Mañoso Valderrama; un exquisito personaje. Se trató de buscar soluciones de viabilidad futura y espacios de entendimiento planteados desde los diversos puntos de vista. Pareció que la predisposición fuera positiva en las partes. Se habló de rehabilitar el teatro, de acuerdo con los informes emanados de la Dirección Municipal de Patrimonio Histórico, y de los posibles medios de financiación para movilizar a los profesionales adscritos al Colegio presidido por el Sr. Mañoso. Se quedó que en el plazo de diez días se informaría de los resultados de un estudio previo.

Esta parte expuso la poca fiabilidad de estas iniciativas por correlación de anteriores experiencias. Y en efecto; en un alarde de autoritarismo y en la misma onda de defenderse atacando, la Consejería exige, a la Dirección Municipal de Patrimonio Histórico,  la “incoación de un expediente de ruina” afecto al actual estado del teatro Pérez Minik.

Habida cuenta que todos los informes técnicos emanados de esta Dirección municipal han contradicho reiterada y fehacientemente todos los argumentos favorables a la demolición, nos sentimos indignados ante una nueva maniobra de distracción para alargar agonías con burocracia barata, y un gesto de evasión de responsabilidades ante la investigación en marcha auspiciada por Fiscalía. Por supuesto, el Sr. Decano ha abandonado su mediación por haberse sentido engañado.

Solo nos queda confiar en la Justicia, ya que no en la desidia de unos y la ausencia de buena fe en otros. Seguiremos en pie y de cara.

Ana Mendoza

Presidenta de la Asociación “Viera y Clavijo”

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