Rumores de la huerta

PepinosSin pruebas certeras de que los pepinos españoles hayan sido los causantes de 16 muertes en Europa por la bacteria E.coli, Alemania ha desencadenado una campaña de acoso y derribo contra los productos hortofrutícula procedentes de España. Holanda, Suecia, Bélgica, Rusia e Italia se han sumado al carro de este veto que afecta también al sector del transporte con más de 15 millones de euros de pérdidas en apenas una semana.

La ‘Crisis del pepino’ es lo que le faltaba a este país terminar de sumirse en el caos. España no levanta cabeza y sus ‘amigos’ europeos, lejos de tenderle una mano, le muestran la prohibición expresa de dejar que cualquier producto hortofrutícula español atraviese sus fronteras.

Aún no está claro que hayan sido los pepinos españoles los causantes de las 16 muertes que se han registrado hasta el momento por contagio con una variedad de la bacteria E.coli. Ni siquiera se ha dado a conocer suficiente información acerca de las circunstancias en las que se produjeron estas muertes y las condiciones de salud en las que se encontraban los fallecidos. Pero a Europa esto le importa un pepino, y nunca mejor dicho.

A pesar de que no existen pruebas contundentes y que, en cualquier caso, la adulteración de los pepinos pudo producirse en cualquier momento de la exportación -y no expresamente en territorio español- los mercados de nuestros amigos -amigos sólo en la salud, pero no en la enfermedad- han cerrado la puerta y han colgado el cartel de ‘prohibido el paso’.

Desde España, los agricultores insisten en que las irresponsables acusaciones de Alemania están provocando el caos en el sector hortofrutícula nacional y la ‘crisis del pepino’ se extiende al de los transportes de alimentos, donde las pérdidas ascienden a más de 15 millones de euros en apenas una semana. El Gobierno, que durante los últimos días ha estado más preocupado en vendernos la candidatura de Pérez Rubalcaba como un proceso absolutamente democrático, ha llevado ante la Unión Europea su queja ante la gestión que Alemania ha llevado a cabo en torno a este brote infeccioso, generando una alarma infundada con respecto a la contaminación de los productos españoles que se ha extendido ya a varios países.

Y mientras esperamos una respuesta real a las dudas y sospechas que envuelven todo este asunto, Europa ‘nos lleva al huerto’ y nos deja plantados con cara de coliflor. Y es que otra infección más destructiva se propaga en forma de titulares y de informaciones que ni aclaran ni desmienten -será que se hacen los ‘suecos’- qué es lo que está sucediendo. Como siempre, nos quedamos sin saber la verdad. Y para cuando ésta ocupe al fin las portadas de los periódicos, será demasiado tarde, porque la actualidad no se alimenta de certezas, sino de especulaciones y mentiras cultivadas por políticos en los medios de comunicación. Confiemos en que algún día estas huertas de rumores se conviertan en tierra yerma.

Vagabundo Pérez

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