Risco Caído y las Montañas Sagradas, candidata a Patrimonio de la Unesco

Risco Caído y las Montañas Sagradas

Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria

El Consejo nacional de Patrimonio Histórico ha designado la propuesta de Gran Canaria en su octogésimo encuentro

El templo aborigen de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria han sido designadas como la candidatura española a Patrimonio Mundial de la Unesco en la octogésima reunión del Consejo nacional de Patrimonio Histórico, cuyos componentes tuvieron ocasión de maravillarse con este prodigio creado por los antiguos pobladores de la Isla para marcar los equinoccios y los solsticios.

Proceso de evaluación de ‘Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria’

A partir de ahora la candidatura ‘Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria’ seguirá un complejo proceso de evaluación por parte de la UNESCO: a principios del próximo año se presentará el expediente definitivo ante el Centro de Patrimonio Mundial; a finales de año la candidatura recibirá in situ la misión de evaluación de ICOMOS, y finalmente, será en 2019 cuando el Comité de Patrimonio evaluará y aprobará, en su caso, definitivamente la candidatura como Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La propuesta de ‘Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria’, impulsada por la Comunidad Autónoma de Canarias, refiere a una comarca situada al noroeste de la isla, que se extiende a través de los municipios de Artenara, Tejeda, Agaete y Galdar y que está presidida por el colosal cráter volcánico de la Caldera de Tejeda e integra una parte sustancial del Parque Natural de Tamadaba.

El sitio alberga una excepcional representación de las manifestaciones de esta cultura insular única, incluyendo santuarios y hábitats trogloditas, asociados con espectaculares eventos naturales y la observación del firmamento.

Los aborígenes observando las estrellas

Cómo los aborígenes, una población aislada del mundo, pudo alcanzar los conocimientos astronómicos que le permitieron controlar la luz del sol y la luna para introducirla en una cueva y convertirla en marcador de estaciones, es uno de los grandes misterios de este extraordinario almogarén que sigue desvelando secretos a los investigadores insulares, nacionales e internacionales que lo han estudiado.

En marzo la luz del alba entra en su interior y fecunda la tierra, representada por triángulos púbicos, y recorre la pared para formar una secuencia en su recorrido hasta el ocaso. Y así cada día hasta octubre, momento en el que deja de entrar los rayos de sol y entra la luz de la luna.

Los expertos han concluido que este templo no tiene igual en las 100.000 islas del planeta y, además, es el lugar del mundo con mayor concentración de triángulos púbicos rupestres del globo, herencia de la sociedad matriarcal de los aborígenes canarios.

 

 

El Ilustrador

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