Hallados en Pozo Tenoya restos de represaliados durante la Guerra Civil

Restos represaliados Guerra Civil

Cráneo con agujero de bala

Aparecen en Gran Canaria 12 cráneos con impacto de bala procedentes del conflicto

Por primera vez se obtienen pruebas concluyentes de que Pozo Tenoya, en Gran Canaria, es un emplazamiento históricamente relacionado con los represaliados durante la Guerra Civil. El reciente hallazgo de 12 cráneos perforados por el impacto de una bala pone de manifiesto que el lugar fue utilizado por el régimen franquista como escenario de los numerosos asesinatos cometidos en la zona, cuyo conocimiento siempre ha estado presente en las historias populares que se contaban sobre el lugar.

Se desconoce si los cadáveres fueron arrastrados por el agua hacia el interior de las galerías o depositados allí a conciencia para ocultarlos o por cualquier otro motivo.

El Cabildo investigará lo sucedido a estos represaliados durante la Guerra Civil

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico está desarrollando la que se considera la última fase de los sondeos iniciados en 2013 con la finalidad de recuperar los huestos óseos de los represaliados durante la Guerra Civil.

Este hallazgo da al fin sentido a las historias que han sido transmitidas a través de la tradición oral y corrobora que en Pozo Tenoya se cometieron numeroros crímenes por cuestiones de naturaleza política. El Cabildo de Gran Canaria se ha comprometido a investigar el origen de estos huesos y a informar a las familias afectadas acerca de lo acontecido.

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, manifestaba al respecto que “Una sociedad democrática debe reparar el daño que hizo la dictadura, es el compromiso que tenemos para con las personas injustamente asesinadas y sus familias, ofrecerles sus restos y toda la información posible” acerca de cómo se sucedieron los hechos.

Los cráneos, otros restos óseos y numeroros objetos personales de diversa índole fueron hallados a unos 40 metros de profundidad. Desde el inicio de los sondeos hace ya más de tres años, las excavaciones en la zona únicamente habían permitido la extracción de escombros y huesos de animales. Fue el pasado mes de marzo cuando en dos galerías laterales empezaron a localizarse los primeros restos óseos a 35 metros de profundidad, haciendo sospechar que en el ‘pozo de los desaparecidos’ podría haber más restos humanos.

Los trabajos de identificación de estos huesos serán complicados ya que olo se cuenta con muestras de ADN de familiares, y en no en todos los casos, ya que se carece de datos como estaturas, radiografías y otros elementos comparativos con los que se cuenta hoy día.

Con todo, a partir de este momento, los trabajos se centrarán en la exhumación, documentación, registro y levantamiento de los restos óseos humanos y el resto de materiales que encuentre este personal formado en arqueología forense, y con la supervisión en todo momento del Cabildo de Gran Canaria, que asumirá los costes de los análisis de los trabajos bioantropológicos (diagnóstico de todos aquellos elementos de caracterización personal: sexos, edad de muerte, altura, marcadores de actividad física, de salud, etc.), que se llevarán a cabo en el Instituto de Genética Forense de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

El Ilustrador

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