Masacre de renos en Noruega

renos en Noruega

323 renos muertos / BNO News

Más de 300 animales aparecen muertos en un parque nacional

La sorpresa del guardabosques no pudo ser más desagradable. En un paseo rutinario por la meseta de Hardangervidda para comprobar el estado del lugar se encontró con una sobrecogedora imagen: varios cientos de animales yacían muertos sobre la hierba. La masacre de renos en Noruega no tardó en saltar a los medios de comunicación y los expertos se apresuraron en encontrar una explicación razonable a lo sucedido.

Un rayo pudo ser el responsable de la masacre de renos en Noruega

No había sangre. No había huellas. No había señales de violencia ni de una estampida. Los renos simplemente habían caído fulminados sobre el suelo. Amontonados unos encima de otros. Cualquier paseante pensaría que se trató de algo sobrenatural, pero los pastores y la gente de campo son conscientes de que algo así puede suceder en cualquier momento. Lo sorprendente es que ocurra con tanta intensidad.

Las tormentas eléctricas son un enemigo silencioso cuando uno se encuentra en campo abierto y las manadas de animales son un blanco fácil. La potencia de uno de un rayo al caer sobre la tierra puede afectar a un radio de un kilómetro ya que en su caída es posible que golpee en varios puntos de contacto.

El rayo que cayó en esta zona de la meseta de Hardangervidda tuvo que ser verdaderamente potente para acabar de manera fulminante con la vida de 323 animales. Sobre esta masacre de renos en Noruega los expertos han matizado que “tener cuatro patas es peor que tener dos” porque la corriente eléctrica fluye entre las patas traseras y delanteras y en ese tránsito pasa siempre por el corazón por lo que si en un humano es complicado que no resulte mortal, en un animal de cuatro patas es prácticamente imposible.

El Ilustrador

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