Recuerdos implantados

CerebroExperimentos para crear un pasado a la carta.

La capacidad de recuerdo del cerebro es tan grande que no son pocas las veces que guardamos como recuerdos experiencias que ni siquiera sabíamos que estaban ahí. Es por ello que no todos los recuerdos que en ocasiones experimentamos como sueños o regresiones son falsos. En el sentido opuesto, no todo lo que recordamos es real.

En ciertos estados mentales, por ejemplo, bajo los efectos de la hipnosis, es posible acceder a aquellas partes del cerebro menos expuestas a las rutinas diarias. Un terreno perfecto para plantar representaciones que nunca sucedieron en la realidad. La mente humana es muy maleable y la doctora estadounidense Elisabeth Loftus así lo ha demostrado a través de las investigaciones realizadas en este campo.

Según los resultados de sus experimentos a la hora de generar falsos recuerdos en la mente humana, un 25 por ciento de la población es especialmente susceptible de ser ‘engañada’ con estas imágenes ficticias implantadas en la mente. A través de estímulos sensoriales la memoria inconsciente recaba información del mundo. El olfalto es el sentido capaz de reportar los recuerdos más vívidos y completos, así como los más reales ya que el ojo, del que tanto nos fiamos, a menudo confunde las imágenes que almacena en el cerebro y las maquilla con otras ideas ficticias.

En cualquier caso, se puede acceder a ese armario de experiencias y modificar algunos aspectos. En una de las investigaciones llevadas a cabo por investigadores de la Universidad de California, e consiguió que un grupo de adultos recordara que, durante un viaje de niños a DisneyWorld, habían conocido a Bugs Bunny y se habían sacado fotografías con el personaje. Según el relato de las personas que se sometieron a este experimento de sugestión, se describía con detalle cómo se habían acercado a él, el tacto que tenía el disfraz, el ambiente que les rodeaba… Todo perfectamente creíble de no ser porque Bugs Bunny no es un personaje Disney, por lo que nunca podría haber estado es dicho parque de atracciones.

Los estudios de Lufton demuestran que, aplicando las técnicas adecuadas, las personas pueden ser perfectamente inducidas a pensar que los acontecimientos sucedieron de otra manera o incluso a generar recuerdos totalmente falsos.

Otra de las líneas más interesantes de investigación en este campo ha sido la desarrollada por Nicholas Spanos, de la Universidad de Carleton, y que principalmente se basa en el estudio de los minutos inmediatamente después del parto. Durante el primer año de vida el ser humano no puede almacenar recuerdos porque el hipocampo cerebral aún no se ha desarrollado. Así pues, es prácticamente imposible tener recuerdos del momento del nacimiento, entre otros. Al menos recuerdos reales. Sin embargo, Spanos ha demostrado que sí es posible tener recuerdos inventados. Los participantes de su experimento fueron sometidos a una sesión de hipnosis durante la cual se les implantaron imágenes de su primera infancia un período que, tras despertar del trance, conseguían recordar sin dificultad.

Aparte de esto experimentos, la literatura y el cine han influido mucho en la percepción que actualmente tenemos sobre el alcance de estas técnicas para crear falsos recuerdos y los fines malévolos que ello podría tener. Más allá de las teorías conspiranoicas y por eso de que la realidad a veces supera la ficción, lo cierto es que en pleno auge de sus teorías para generar falsos recuerdos, el doctor Spanos falleció en un accidente aéreo en 1994, y todavía hay quienes mantienen la teoría de que fue un sabotaje.

 

 

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