Las 10.000 ranas muertas del Titicaca

ranas muertas

Ranas muertas en el río Coata

Miles de estos anfibios aparecieron muertos en la desembocadura del río Coata

Los primeros estudios realizados por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) de Perú detectaron la presencia de alrededor de 500 cadáveres de rana en una franja de unos 200 metros. Pero al ampliar el perímetro de rastreo se confirmaron las peores sospechas con la aparición de unas 10.000 ranas muertas en las inmediaciones del lago Titicaca.

Fueron los propios vecinos de la región de Pruno en Perú los encargados en dar la voz de alarma tras encontrar los primeros anfibios muertos en el río Coata, que desemboca en el lago Titicaca. Acontecimientos similares se habían producido en ocasiones anteriores, el más reciente hace apenas un año. Estudios más exhaustivos han demostrado que existen zonas del Titicaca con extensiones de más de 300 kilómetros cuadrados en las que ya no queda ni un sólo ejemplar de estos anfibios.

Las ranas muertas son una especie en peligro crítico de extinción

La aparición de ranas muertas en 2015 fue la más grave de todas. Anteriormente se habían producido episodios de forma aislada pero en 2009, 2011 y 2013 se registraron las primeras oleadas masivas siendo la del año pasado la más grave de todas.

Antes de que las situación fuera devastadora y de que estos especímenes desaparecieran por completo en zonas muy extensas del lago Titicaca, las ranas gigantes ya habían sido declaradas en 2004 en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En opinión del Sefor todo apunta a que los problemas de limpieza del río han sido los desencadenantes de la aparición de ranas muertas. Pruno es una región de mucha actividad minera y todos los residuos de las minas van a parar al río sin ser debidamente tratados. Es probable que al removerse la tierra del fondo del río se haya liberado algún tóxico que haya provocado la muerte de las ranas, muy sensibles ante cualquier cambio medioambiental.

Las autoridades advierten de la presencia de estos tóxicos y del aumento de algas nocivas en los fondos del río. Hasta que no se lleve a cabo una limpieza a fondo del Coata y un mantenimiento efectivo, estos extraños sucesos se seguirán produciendo.

El Ilustrador

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