Rajoy es el problema

José Manuel Adán

Cuando un presidente de gobierno que tiene mayoría absoluta, debido al hartazgo de paro, corrupción y gasto público a que condujo el presidente anterior, nada más llegar al poder prescinde del programa político al que le han aupado las urnas, este presidente tiene un problema.

Si a pesar de estar enterado de lo que pasaba, ya que su partido dominaba gran parte de las Comunidades Autónomas, señala que el traspaso de poderes ha sido ejemplar, y a renglón seguido comunica que el déficit será muy superior al previsto porque había muchas facturas en los cajones sin pagar, este hombre no ha comprendido nada.

Si en los dieciséis meses de mandato incrementa treinta veces las cargas fiscales entre incremento de tributos directos e indirectos y creación de nuevas figuras tributarias (que afectan a los depósitos bancarios, Loterías, Hidrocarburos, medio ambiente y al sector eléctrico), lo que va a incidir en recesiones prolongadas, aumenta cinco puntos las cotizaciones máximas de la Seguridad Social sin apenas reducir el gasto público disminuyendo las rentas de las empresas y familias y reduciendo el crecimiento económico, este presidente no ve los problemas. Así los ingresos por IRPF se han reducido en el mes de Febrero un 3,5% en comparación con el mismo mes del año anterior y los ingresos por Sociedades se han reducido un 12,4%, aun cuando los ingresos totales se mantienen gracias al IVA.

Si continua el incremento del gasto público, que ya desde 2005 ha aumentado en el 10% del PIB, que produce déficit ,que se financia con deuda pública, si incrementa la deuda pública hasta cerca del 85 % del PIB en el año y medio que lleva gobernando sabiendo que a partir del 90% no será posible el crecimiento económico con el paro actual, este presidente está mal aconsejado, ha aumentado la deuda en los periodos que gobierna en un 22,5% del PIB y va a continuar en ese error hasta al menos 2016, cuando probablemente afortunadamente ya no tenga nada sobre lo que decidir.

En la actualidad reconoce que de haber aplicado el programa del PP España tenía que haber sido rescatada. Gracias a su política providencial nos hemos salvado.

Si toda su política económica se dedica a la reducción del déficit y no solo no lo reduce sino que lo incrementa y como medida de auxilio consigue dos años más de prórroga y al no recortar el gasto de las administraciones no puede en modo alguno conseguir la tasa del 3% anhelado, este presidente de nuevo tiene un problema. Si además para resolver el no respeto de alguna CC.AA con el déficit solo se le ocurre el déficit a la carta de todas, contraviniendo el artículo135 de la CE que prevé una ley orgánica para la distribución de los límites de déficit y deuda entre las distintas Administraciones Públicas ,vemos que ha perdido el rumbo.

Si además presenta datos y previsiones macroeconómicas no creíbles con objeto de conseguir el aplazamiento de la tasa de déficit concertada con la UE, sobre la tasa de paro en el futuro, ya el problema comienza a ser tan grave que es necesario que el susodicho presidente estudie o se vaya. Como resultado de todo lo anterior alcanzamos los 6.200.00 desempleados y 1.600 casos de corrupción de políticos en los tribunales.

Como no es posible que a estas alturas el registrador estudie algo para sacarnos de la crisis por no haber aplicado el programa de su partido, que en resumen, si se aplicara se reducirían los impuestos, se reduciría el gasto vía reducción de los empleados públicos en administraciones (más de treinta mil consejeros sin oposición alguna, nombrados por el libre albedrio político, empleados en las Administraciones), empresas públicas, fundaciones, además de la supresión de órganos inútiles y duplicados en administraciones, instituciones y televisiones públicas con pérdidas estructurales.

Cuando no se asume el respeto a la ley haciendo cumplir las leyes de los tribunales de justicia para que el idioma español se enseñe en todo el territorio para que los naturales de regiones con lengua complementaria no pierdan la oportunidad de aprender uno de los idiomas más hablados en el mundo, no se impulsa la independencia de la Justicia, no se cambia la ley que permite el matrimonio entre homosexuales que debe tener otra denominación, no se anula la actual ley del aborto, no se suprimen las competencias autonómicas que la Constitución señala expresamente de la Administración General del Estado, no se suprimen todas las delegaciones que las CC.AA tienen en el exterior, sin tener competencias para ello y que en la mayor parte de los casos sirven para denigrar la política del Gobierno nacional, y no se advocan las competencias de Educación y Sanidad por la Administración General del Estado las competencias de Educación y Sanidad, además de eliminar los anacrónicos Cupo vasco y Convenio navarro, y no permitir que asesinos de ETA permanezcan en libertad, llegamos a la situación actual de profunda depresión nacional.

Todo por la ausencia de un proyecto nacional en lugar de diecisiete proyectos nacionalistas, separatistas y regionalistas contradictorios, y la ausencia de valor para llevar a cabo la realización de una reforma como exige el siglo XXI, para ello, este presidente no es el adecuado. Si alguna vez quiso a su país, creo que España, en vez de a su partido, solo por ese recuerdo, debería irse. Él es el problema. Rajoy es el problema. Su marcha ya es parte de la solución.

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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