“España no es el país de las iniciativas, y menos de las iniciativas científicas”

Enrique Meléndez HeviaDespués de tres años en un contencioso contra el Gobierno y las autoridades sanitarias, el bioquímico Enrique Meléndez Hevia recupera, desde hace un año, la actividad del Instituto de Metabolismo Celular y explica los motivos que generaron toda la polémica en torno a sus investigaciones.

¿A qué año se remontan las investigaciones con los famosos -y polémicos- Factor 1 y Factor 2 y cómo se empezaron a desarrollar?

Prácticamente llevamos diez años. Empecé haciendo estudios teóricos con el metabolismo, tratando de encontrar su sentido matemático y de trazar un mapa como el que haría un experto en el trazado de las calles de una ciudad. Así me di cuenta de que existía lo que por entonces llamé “puntos débiles del metabolismo”. Conociendo todos esos datos, es fácil hacer predicciones. Había un aminoácido esencial -la glicina- que, aunque nuestro organismo lo puede fabricar, lo hace con una escasa capacidad, provocando un déficit constante del mismo, por lo que se estaba produciendo un desajuste metabólico. La solución que se planteaba era muy sencilla: ingerirlo en mayores cantidades durante la comida.

¿Cómo fue recibida la propuesta de investigación entre sus colegas de la Universidad de La Laguna?

Lo primero que hice fue comentarle todo esto al rector, explicarle el objeto de las investigaciones y lo que estábamos descubriendo. Pero España no es el país de las iniciativas, y menos de las iniciativas científicas. Desde el primer momento planteé estas investigaciones como algo que podía derivar en un importante rendimiento económico y empresarial, algo que en Canarias hace mucha falta. Pero tampoco desde esta perspectiva obtuve una respuesta favorable. De manera que decidí crear una empresa y hacerlo yo por mi cuenta.

¿Qué son realmente los Factores y por qué han suscitado tanta polémica?

“Si sólo quitamos el dolor, es como si desconectáramos la alarma del cuerpo sin haber solucionado el problema”

Son polémicos porque funcionan y porque están contraponiendo el mundo del medicamento al mundo de la nutrición. Sobre la relación entre la dieta y la salud se ha hablado siempre de manera muy “filosófica”: se dice que una buena diera es imprescindible para estar sano, pero no se establece qué tipo de alimentos pueden eliminar qué tipo de enfermedades.

Para enfermedades como la artrosis, la osteoporosis, la diabetes o la obesidad, se han estado desarrollando muchos medicamentos a lo largo de los años, pero ninguno de ellos acababa con la enfermedad sino que ocultaba sus síntomas, que es lo que hace el noventa y nueve por ciento de los medicamentos. Los únicos que curan enfermedades son los antibióticos y en cierta medida -y si uno tiene suerte- la quimioterapia.

Culturalmente identificamos la enfermedad con sus síntomas. Pero si te duelen las muelas y te tomas una aspirina para que se te quite el dolor, lo último que puedes pensar es que la aspirina te ha arreglado la muela. Los medicamentos son necesarios porque necesitamos eliminar el dolor y porque esos síntomas que no controlamos pueden provocar otros daños. Pero habría que llegar al origen de esas enfermedades y ahora mismo la industria farmacológica ni siquiera está buscando medicamentos que puedan combatirlas porque no saben cómo. Si sólo quitamos el dolor, es como si desconectáramos la “alarma” del cuerpo sin haber solucionado el problema.

Sin embargo, los nutrientes si que pueden combatir a una enfermedad cuando ésta es la consecuencia de una cadencia o a un desajuste metabólico. Y por eso los Factores pueden combatir enfermedades concretas como la artrosis, la osteoporosis, la diabetes o al obesidad.

¿Puede usted estar seguro de que a largo plazo no van a producirse efectos secundarios con el consumo de estos nutrientes que usted comercializa?

Llevamos ya diez años con esto y no ha habido problemas. Además, los efectos secundarios tienen sentido únicamente cuando hablamos de un medicamento. Es como si a mí me cuestionan que llevamos diez años comiendo y la comida que ingerimos va a tener efectos secundarios, y si tenemos que estar tres meses descansando sin comer. Un nutriente es un producto que necesitamos continuamente. Lo que pasa es que la gente contra la que hemos luchado no comprendía -porque era así de ignorante- que no se trata de un medicamento, y ésta ha sido toda la guerra que hemos estado librando. Una persona que padece diabetes y que tiene que estar tomando pastillas toda la vida, al final tiene más complicaciones por la medicación que está tomando que por la propia enfermedad.

Se criticó también el hecho de que usted fuera biólogo y no médico, experto en metabolismo y no en fisiología humana…

No se puede saber fisiología humana si no se sabe de metabolismo. Todos los avances que se han hecho en Medicina sobre cualquier enfermedad, los han hecho los bioquímicos. Los Médicos se dedican a utilizar la aplicación que ha investigado un bioquímico. Cada vez que se le da un premio Nobel a uno de estos investigadores, siempre es a un bioquímico o a un genérico que ha trabajado con la Bioquímica. Yo ni puedo ni deseo interferir en el mundo de la Medicina, pero el mundo de la Medicina es el de los medicamentos, y yo he intervenido en el de la nutrición.

A nivel legal, ¿usted estaba capacitado para tratar a sus pacientes y prescribirles los Factores como parte del tratamiento?

Por supuesto. Les recomendaba un producto –un nutriente, algo esencial- que ya se encuentra en los alimentos de nuestra dieta habitual. Sólo que era necesario consumir una dosis adicional a la que obtenemos directamente de la comida.

¿Cómo llegaron los primeros pacientes a su consulta y cuando decide que es el momento de “experimentar” con humanos?

No es “experimentar con humanos”. Esa expresión suena rara. La investigación estaba ya hecha, simplemente había que llevarla a las personas a las que les convenía: personas que voluntariamente lo querían hacer. Cuando montamos la empresa, primero tratamos a familiares o amigos y a medida que se fue extendiendo la noticia de que esto funcionaba, más gente quiso participar.

Nosotros siempre hemos estado dentro de la legalidad, pero el Gobierno se ha empeñado en deslegalizar nuestra actividad y al final, aunque no lo ha conseguido, nos ha hecho muchísimo daño. Dispararon sin avisar y ahora van a tener que responder por los daños que han hecho, sobre todo por la difamación.

Pero las críticas no se refieren únicamente al debate sobre si los Factores son o no un medicamento. Se ha dicho también que usted “vende placebo a precio de oro”.

Los productos siempre han estado autorizados a dos niveles: primero, por las disposiciones comunitarias europeas -que autorizan a su uso con fines nutricionales- y, en segundo lugar, para poder venderlos, cuentan con su correspondiente control sanitario. Lo que pasa es que los que decían que esto era un medicamento exigían que esto estuviera también legalizado por la Agencia del Medicamento. Bastó una sentencia que dijera “esto no es un medicamento, es un nutriente” para que se descubriera que todo esto era un montaje sin ninguna base.

Sin embargo, toda esta cuestión no es tan sorprendente si tenemos en cuenta que el Gobierno se caracteriza por nombrar ministros a unos indocumentados, como es el caso de la nueva ministra de Sanidad, que no creo que sepa diferenciar una aspirina de la penicilina.

Por otro lado, miles de personas han pasado por este tratamiento y todas han quedado muy satisfechas con los resultados. Teníamos listas de espera de meses porque se sabía que esto estaba funcionando.

“El investigador que se queja de secretismo es porque nunca ha descubierto nada”

¿Y en cuanto al “secretismo” del que le han acusado en sus investigaciones?

La palabra “secretismo” no significa absolutamente nada. Todos los investigadores mantienen el secreto de lo que están haciendo hasta el último momento porque estamos ya cansados de que el colega que está al lado nos copie. Y eso es algo que a mí me ha pasado siempre con mis artículos e ideas: me las copian todas. El investigador que se queja de secretismo es porque nunca ha descubierto nada.

Esto fue publicado todo. Es de dominio público y todo el mundo ya sabe lo que es.

Si desde el principio estas investigaciones hubieran tenido el apoyo de las instituciones y de la comunidad científica, ¿hubieran evolucionado de otra manera?

Lo normal sería que las instituciones públicas hubieran apoyado una iniciativa que se supone  que pretende lograr un bien para la Humanidad, pero ellos no lo entendieron como eso sino como una amenaza a sus intereses políticos y económicos. Y en aquellos casos en los que no existía ninguno de estos dos intereses, sólo pudo moverles la envidia. Yo me dediqué a la Ciencia porque pensaba que podía hacer un bien a la Humanidad, pero ante injusticias como ésta, uno puede dejar de creer en lo que hace.

He llegado a la conclusión de que España no es un país que este preparado para esto. Aquí lo único que interesa es comprar un par de zapatos y venderlos más caros para sacar beneficios antes que invertir en iniciativas que puedan suponer un cambio, una evolución y una solución a los verdaderos problemas. Y aquí tenemos la prueba: un producto que funciona, que es barato y está al alcance de todo el mundo –hemos llegado a tener cuarenta y cinco mil pacientes- y que acaba con problemas a los que hasta ahora no se les ha encontrado solución, sin embargo, se empeñan en destruirlo…

¿Cuánto cuesta un bote de Factor 1 o Factor 2 en su consulta?

Cuestan lo mismo, 60 euros cada uno. Pero suelen durar una media de tres meses, en función de cómo lo tenga que tomar el paciente y de si tiene o no que tomar el Factor 2. Es un producto nutricional mucho más barato que todos esos que venden las grandes farmacéuticas. En la mayor parte de los casos, antes de acabar el primer bote se ya se nota una gran mejoría. Pero se debe seguir tomándolo porque el problema que estamos tratando es una carencia nutricional.

¿Ha conseguido ya patentarlos?

Es un tema más complicado y llevamos años tramitándolo. Un nutriente cuya fórmula está en los libros de bachillerato, no se puede patentar comoProductos de Enrique Meléndez Hevia un medicamento, que es una molécula que uno se inventa. En el caso de los Factores, lo que solicitamos es una “patente de uso”, y está en trámite. La diferencia del nutriente con el que nosotros trabajamos está en las cantidades que recomendamos para el consumo y en el tratamiento que se le da al propio producto para que esté menos contaminado.

¿Tiene pensado buscar inversores en el extranjero y llevar el producto a otros países?

Ya lo estoy haciendo. Es algo que ya había previsto. El problema es que tuve que detener todo porque me dejaron en la ruina. Pero hay muchos países, incluso menos desarrollados que España, que realmente muestran interés por el tema de la investigación y el desarrollo en el ámbito científico.

Estuvo tres años en un contencioso con la Consejería de Sanidad, la Agencia Nacional del Medicamento y la Dirección de la Salud Pública y Alimentación de Madrid. A pesar de que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid finalmente le dieron la razón, ¿cómo afectó este hecho al Instituto de Metabolismo Celular y a las personas que trabajaban en él?

Me pusieron una multa de 360.000 euros, embargaron mi cuenta corriente y la de mi mujer, cerraron mi empresa y me dejaron en la ruina. Ahora nos lo han tenido que devolver -algo que ya han hecho-, pero tendrán que hacer frente a la reclamación que hemos presentado por haber hundido una empresa. Todo el dinero que se obtenía durante el proceso de investigación no se repartió entre los inversores, a pesar de que hubiera sido totalmente legal. Esos beneficios se reinvirtieron íntegramente en seguir financiando la investigación, por lo que no disponía del dinero suficiente para hacer frente a esas sanciones. Tuvimos que despedir a cerca de setenta y cinco trabajadores en el momento en el que esto podía haber supuesto un desarrollo impresionante. Donde entonces eran setenta y cinco personas trabajando en diferentes ámbitos, podrían haber sido setecientas cincuenta, y muchas más. Entre la multa y las indemnizaciones que estamos pagando a todos estos empleados, me dejaron en la ruina y dañaron mucho la imagen de estas investigaciones, por lo que hemos presentado una reclamación por daños y perjuicios.

Afortunadamente, ya llevamos un año de actividad en el que hemos recuperado a muchos de nuestros clientes porque, a pesar de que se quedaron sorprendidos con las acusaciones que se lanzaron sobre mí, siempre fueron conscientes de que el método funcionaba.

Las autoridades sanitarias han estado mucho tiempo con patente de corso haciendo lo que les ha dado la gana, pero se ha demostrado que no siempre tienen la razón. Un ejemplo es toda la mentira que se generó en torno a la Gripe A. Otro ejemplo ha sido mi caso, en el que se ha visto claramente el enfrentamiento del Gobierno contra la Ciencia.

 

 

 

Celina Ranz Santana

 

 

 

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