Prisión por saltarse la cuarentena y quemar un coche

Un vecino de Los Llanos de Aridane ingresa en prisión tras saltarse la cuarentena en cinco ocasiones y quemar un coche con material sustraído de un centro de salud

Tras cuatro amonestaciones previas por saltarse la cuarentena y deambular por la calle, el detenido ha acabado en prisión. En esta quinta ocasión el comportamiento incívico de este vecino de Los Llanos de Aridane ha ido un paso más allá. Según se hace constar en el auto de prisión, no sólo habría cometido un delito por saltarse la cuarentena en reiteradas ocasiones sino un delito continuado de daños mediante incendio.

Sustrajo un empapador del centro de salud en el que fue atendido y quemó un vehículo que estaba estacionado en la calle

La quinta vez que el detenido decide abandonar su domicilio sin justificación va a casa de un amigo donde, tras golpear un cristal, sufre un corte profundo en el dedo pulgar. El sangrado abundante de la herida “generó un rastro de sangre hasta el servicio de urgencias del Centro de Salud de Los Llanos de Aridane, donde fue atendido”.

Según se hace constar en el documento de la autoridad judicial, el investigado “trató de incendiar” un Ford Fiesta “utilizando parte de un empapador de los usados en urgencias del centro de salud, que cogería al ser asistido de las heridas de la mano y que apareció quemado junto a una de las ruedas del vehículo estacionado”.

A unos 50 metros de dicho vehículo fue quemado un contenedor de basura, agrega la resolución judicial, y se observó “un rastro de sangre desde donde se encontraba estacionado el vehículo Ford Fiesta”. A uno 30 metros de dicho contenedor, “se produjo el incendio” de un Peugeot 206, resalta la resolución, “apreciándose un rastro de sangre sobre la acera que continúa por el asfalto rodeando a dicho vehículo. El rastro continuó hasta el portal del domicilio donde el investigado vive con su pareja”, relata el juez.

Con posterioridad, el investigado regresaría al mismo centro de salud para ser nuevamente asistido. Llevaba la herida del dedo cubierta con una toalla y un trapo de cocina y “las manos oscurecidas de hollín y un fuerte olor a humo”, según relatan los enfermeros que estaban de guardia cuando sucedieron los hechos.

 

 

El Ilustrador

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