Se reanudan los trabajos de recuperación en el Pozo de Tenoya

Pozo de Tenoya

Restos humanos en el Pozo de Tenoya

El Cabildo de Gran Canaria confirma la existencia de restos de cuatro personas arrojadas al interior durante la Guerra Civil

Los trabajos en la galería sur del Pozo de Tenoya han sacado ha relucir más restos humanos inconexos que verifican la presencia de al menos cuatro cadáveres en el lugar. El pasado 6 de abril se localizaban cuatro fémures en las dos galerías del interior del pozo que sumados a los encontrados anteriormente en la galería norte confirman la teoría de que la menos cuatro personas fueron arrojadas al este lugar durante la Guerra Civil española.

Los primeros restos óseos aparecían el pasado 13 de marzo y a partir de entonces se ha organizado una intervención mucho más meticulosa con el fin de verificar la existencia de más restos humanos.

Varios familiares de la Asociación de Memoria Histórica de Arucas acudían al Pozo de Tenoya durante las tareas de recuperación

Para informar de los trabajos que se van a realizar en el lugar, el consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Carlos Ruiz, acompañado de varios familiares pertenecientes a la Asociación de Memoria Histórica de Arucas, convocaba a los medios en el Pozo de Tenoya.

Allí mismo se informaba de que “la intervención que se lleva a cabo tiene categoría arqueológica, y como advertía la tradición oral, cada vez estamos más cerca de asegurar que estamos ante uno de los pozos con restos de desaparecidos y represaliados tras el golpe de estado de 1936, que fueron arrojados al mismo entre marzo y abril de 1937. Los restos que siguen apareciendo confirma que es cierto lo que esa tradición sostenía y que en este lugar se arrojó a gente represaliada”.

A partir de este momento, los trabajos van a centrarse en la exhumación, documentación, registro y levantamiento de los restos óseos humanos por parte de personal formado en arqueología forense, y con la supervisión en todo momento del Cabildo de Gran Canaria. En el curso de estos trabajos se verificará si los restos humanos mantienen vínculos anatómicos entre sí (lo que facilitaría las labores de individualización) o si, como parece, se ha perdido cualquier conexión esquelética entre ellos. Todo ello, sumado a una valoración inicial de los restos humanos que se vayan exhumando, permitirá determinar las circunstancias y las condiciones de la muerte de estas personas y, si es el caso, los agentes que hayan podido modificar el depósito inicial.

Todos esos trabajos, que requieren de una sistemática muy particular (y en unas condiciones complicadas) permitirán conocer con precisión el número de personas que fueron arrojadas al interior del Pozo de Tenoya y, muy probablemente, cómo murieron.

A partir de esta información se podrá hacer una valoración del coste de los estudios a desarrollar posteriormente, esto es, análisis bioantropológico (diagnóstico de todos aquellos elementos de caracterización personal: sexos, edad de muerte, altura, marcadores de actividad física, de salud, etc.) y la determinación genética para su identificación.

 

 

El Ilustrador

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