Por tierras de Huelva.5

El espigón en Punta UmbríaValeriano Pérez

Lunes, 28 de febrero de 2011.  Hoy celebra la comunidad andaluza su fiesta “nacional” por lo que los servicios de transportes serán menores pero ya teníamos previsto visitar Huelva capital y hacia allá nos vamos. Así a las 9.15 cogemos la guagua para Ayamonte que nos conecta con la de las 9,45 y que pasará previamente por Lepe, Cartaya y Gibraleón.

Lepe con 24.000 habitantes fue fundada por los fenicios en un pequeño valle junto al río Piedras. Su nombre parece provenir de la Leptis Minor romana. Después de la dominación árabe paso a manos de la Orden del Temple y fue adquirida luego por la Casa de los Guzmanes de Niebla. Tiene fama por sus incontables chistes- como ocurre en Canarias con los Gomeros- por lo que no es casual que en Lepe haya una calle con el nombre de la Gomera y que en Agulo exista un caserío con ese nombre.

Pero Lepe se halla entre los primeros puestos de España por su alta renta “per cápita” pues basa su economía en el turismo (Playa de la Antilla) y en los cultivos de primicias como el fresón y las hortalizas. Lepero ilustre fue el marinero Rodrigo Pérez de Acevedo (Rodrigo de Triana) el vigía que avistó desde la Nao La Pinta el nuevo mundo, pero no pudo cobrar los 10.000 maravedíes prometidos por los reyes pues Colón adujo haberla visto antes que él: (de aquí vendrán los vacilones).

Cartaya, con 18.500 habitantes, fue fundada por los fenicios en el estuario del Río Piedras y su nombre proviene del vocablo fenicio Carteia (ciudad). Estuvo bajo el señorío del Marqués de Gibraleón, don Pedro de Zúñiga y al igual que Lepe combina su actividad agraria (fresas, espárragos, vid, frutas) con el turismo de playa: El Rompido, Nueva Umbría, Portil.

Gibraleón, con 15.500 habitantes, posee el dudoso honor de ser llamado “El Pueblo de los Negros”. Parece ser que en esta localidad, como en otras de la provincia existe una población importante de personas de raza negra o afro y se cree que proviene del hecho que en el siglo XV y XVI una gran cantidad de esclavos negros pasaban por el Puerto de Palos.

Estos esclavos estaban destinados para América pero algunos que no se exportaron se quedaron aquí. Apelativos como “Los del barco” o “Los negros de Colón” retratan una realidad entre la leyenda y la verdad. Los actuales morenos de Huelva son los descendientes de esos esclavos pues España fue el último país europeo en abolir la esclavitud (1886) y el primero Dinamarca en 1792, por más que hayan sido portugueses e ingleses (éstos la abolieron en 1807) los grandes tratantes de esclavos.

A las 10.40 llegamos a Huelva y siguiendo el consejo de Julio y para aprovechar la mañana, en la misma estación abordamos la guagua que  sale para Punta Umbría. A mi lado viaja una madre con su hija, ambas polacas. La graciosa niña, Natalia, con su dulce vocecita me dice que su madre vino a España a buscar trabajo, sin precisar si lo había hallado. Al bajar del vehículo un atento onubense, algo grueso y con aspecto de tener “una teja rodada” me recomienda vaya a comer a al Bar Antonio lo cual le agradecí aunque no iba a resultar necesario, como ya se verá.

Y a las 11.00 estábamos ya caminando por la playa de Punta Umbría con la intención de hacer un paseo en forma de “v”, entrando por la vertiente de la derecha para salir por el lado opuesto, la de la izquierda. Como todas las de este litoral andaluz es una hermosa playa que se ve concurrida aunque son muy pocas las personas que se están bañando. Punta Umbría es eso, una punta, pero no umbría pues en ella hay poca sombra y se ve muy soleada. Vamos hacia la misma punta que termina en un largo y estrecho espigón artificial de bloques de pizarra con piso de áspero cemento que se adentra en el mar y donde se ven pescadores. La localidad cuenta con 15.000 habitantes y fue zona de descanso de los directivos ingleses de la Río Tinto Company que construyeron aquí sus casas de madera para el verano de las que se conserva una como museo. En estas playas fue lanzado el cuerpo de un muerto como si fuera el de un oficial inglés (“el hombre que nunca existió”) con falsos documentos para lograr convencer al espionaje alemán y a Hitler de que la invasión aliada desde el Norte de África sería por Cerdeña y no por Sicilia. Este municipio se sitúa en la desembocadura al mar de los ríos Tinto y Odiel, donde forma el Paraje Natural de las Marismas del Odiel. En la orilla opuesta se ven las instalaciones de la refinería de Petróleos de La Rábida (forma parte del polígono químico de Huelva cara al Atlántico).

Seguimos nuestro activo paseo por esta vertiente de la ría y cuando nos parece oportuno paramos para tomar un bien merecido aperitivo en el barito de un atento guaraní natural de Santa Cruz de Bolivia que dice ser “cruceño”. En Bolivia existen además los Quechua y los Aymará. Seguimos el itinerario previsto pero vamos a seguir por una calle más céntrica que se ve muy concurrida. Parte de esa concurrencia parece confluir en un restaurante llamado “Los Caracoles”, de buen aspecto. Aquello daba buena espina, pues la gente no suele equivocarse, por lo que entramos sospechando que aquí se comería bien, como así fue. En él habían tres zonas con muchas mesas, la primera que daba a la calle peatonal, la segunda techada (la mas grande) y la tercera un amplio patio interior. Había también tres mostradores independientes: el 1º despachaba solo las gambas; el 2º toda clase de bebidas y el 3º un surtido variado de pescados fritos, al cual mas exquisito y todo ello a un precio razonable. Casi no tenía camareros y funcionaba con un sistema de autoservicio con lo cual se conseguía una celeridad y una eficacia muy acertada. En verdad que nunca había comido tal cantidad de gambas, pescadito y manzanilla que me hubiesen “supido” tanto. Todo salió a pedir de boca

El postre y el preceptivo “chupito” lo tomamos en un bar cercano para a continuación iniciar un largo paseo que nos aligere la digestión. A las 15.30 volvemos a Huelva donde hacemos un largo recorrido circular que nos lleva al mirador del Paraje Natural de Las Marismas del Odiel.

 

 


Valeriano Pérez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.