Por tierras de Huelva. 4

HuelvaValeriano Pérez

A las 9.30 pues empezamos nuestro ‘cristino’ paseo iniciándolo por la zona portuaria y nos llegamos hasta la lonja con la esperanza de ser testigos de esa interesante labor de subasta, pero -¡oh, cielos!- hoy es domingo y no hay actividad por lo que debemos limitarnos a pasear por sus instalaciones y ver cómo cargan unas curiosas vasijas de barro.

Se usan para capturar pulpos. Se dejan reposar en el fondo marino donde son ocupadas por estos voraces y sabrosos cefalópodos, muy gratos de ver en el mar y en el plato, bien a la gallega o al salpicón. Seguimos nuestro avance y llegamos a la orilla del río Carreras cuyas aguas salva el puente Infanta Cristina que une la zona urbana con el Parque Natural de Las Marismas, una privilegiada zona pantanosa en la que se mezclan las aguas del mar con las del río y en la que abundan toda clase de aves, desde desgarbadas cigüeñas hasta pequeñas avecillas.

Seguimos paseando por las coquetas y aseadas calles en las que se ven algunas mujeres con barreños vendiendo chirlas, almejas, navajas, etc. Destaca en el armónico conjunto urbano la bella y blanca iglesia de Los Dolores que se remata con una hermosa torre campanario en la que las cigüeñas, mis admiradas y viajeras amigas han instalado sus voluminosos nidos, ofreciendo así una hermosa estampa provinciana.

A la costa de Huelva se le da el atinado nombre de Costa de La Luz y en ella se combinan el cristalino mar, las dunas y los pinares. Abarca desde la desembocadura de los dos grandes ríos andaluces el Guadiana y el Guadalquivir, ríos que las separan de Cádiz y del vecino Portugal. Suele decirse que uno de cada tres pasos que se dan aquí se hace sobre un espacio natural protegido y eso para un senderista es gratificante. Huelva se organiza en tres comarcas tradicionales: De Norte a Sur, La Sierra de Aracena y Picos de Aroche que forman parte de la mítica Sierra Morena por donde cabalgó el célebre bandolero español, famoso por su audacia:  José Maria el Tempranillo (La Alameda, 1805-1833).

La segunda comarca sería el Andévalo, que recibe el nombre del país del agua y resulta la más importante reserva hídrica de Andalucía. Se sitúa en la margen oriental del Guadiana, entre la sierra y el litoral, ocupando su centro la localidad minera de Valverde del Camino.

Y la tercera es el litoral: Su hermosa costa de La Luz, con sus bellas playas de fina arena rubia por la cual es un placer caminar, sin prisas, aspirando la brisa marina, mientras la mirada se pierde en el horizonte.

Pisar sobre la endurecida arena resulta placentero y parece invitar a andar descalzo pero no es posible ya que en la playa aparecen restos de conchas que arañan mis ya delicados pies que se han olvidado de esa lejana niñez en la que corría descalzo por carecer hasta de lonas. Paseamos luego por su núcleo moderno de anchas y limpias avenidas y nos adentramos por un activo mercadillo o rastro cuyos puestos, en su mayor parte de ropa y calzados, suelen estar regentados por activos y  vociferantes comerciantes de rostros agitanados emparentados entre sí.

Pasamos por delante del Hotel Barceló, donde me hospedara en el 2006, y cruzamos un esbelto puente peatonal de madera con piso de viejas traviesas de tren que salva una lengua de agua y ofrece un bello paisaje. Luego, en el casco antiguo, buscamos donde tomar algo y paramos en el bar “Parapapear” tomando entre otras cosas unas navajas a la parrilla. Ya nos conviene regresar al hotel y siguiendo el largo paseo accedemos al muelle deportivo donde está nuestro fanfarrón ferry que, saliendo a las 13.00 horas, nos regresa al muellito de Punta del Moral y al Iberostar.

Después de almorzar nos interesa llenar la tarde de contenido y por ello nos acercamos a los autobuses de Mundo Senior, pues a las tres hay  prevista una salida para la localidad de Niebla y hacia allá nos vamos, pagando el pasaje a la guía que está encantada de tener 2 pichones más. Niebla es una antigua localidad onubense a orillas del río Tinto de 4.300 habitantes, capital histórica del condado de igual nombre, a la que los Tartesios denominaron Ilípula, los romanos Ilipla, los visigodos Elepla, los árabes Lebla, los cristianos Niebla y nosotros, los canarios: Neblina.

Ese río Tinto nace en la Sierra de Aracena, cerca del municipio de Minas de Riotinto, donde están  sus célebres minas, explotadas desde la época tartésica y romana por ser la principal zona de piritas de España. Niebla fue, en el califato de Córdoba, cora (equivale a provincia) y en 1369 fue entregada a la Casa de los Guzmanes. En 1982 fue declarada Conjunto Monumental Histórico Artístico, posiblemente antes de que fueran levantadas aquí las feas instalaciones de su industria cementera.

Llegados a esta ciudad nos recibe un guía oficial acompañado de una nerviosa joven que está haciendo prácticas y que nos mostrará lo más interesante de la amurallada ciudad de Niebla que, al tener de patrona también a la Virgen del Pino, está hermanada con la ciudad de Teror. En sus gruesas murallas había 5 puertas y 46 torres. En su costado septentrional se halla el Castillo de los Guzmán en cuyo solar había antes  una ciudadela romana, una fortaleza visigoda y un alcázar árabe.

La fortaleza sufrió grandes daños y saqueos. El terremoto de 1755 afectó la torre del homenaje y los franceses volaron el edificio al irse en 1812. Dispone de más de 10 salas tematizadas con rigor histórico, los torreones con vistas al puente romano sobre el río Tinto y dos niveles de mazmorras con más de 50 instrumentos de tortura del bajo medievo.

Después de la visita nos dan el socorrido ‘tiempo libre’ y tomamos algo en el Bar de la Peña Madridista que irónicamente atiende, sin pudor alguno, una forofa del Barcelona -cosas veredes, amigo Sancho-. La guía de Mundo Senior recoge ‘el ganado’ disperso y a las 7.30 nos devuelve al redil de Iberostar. En la cena me encuentro con Antonio, un antiguo empleado del lagunero Bazar Álvaro que me reconoció de cuando yo recogía quinielas de fútbol allí, a fines de los años cincuenta.

Y después de la cena damos un largo paseo por el muelle deportivo que continuamos por el barrio pesquero de Punta del Moral que presenta atractivos bares especializados en pescados y gambas y a buen precio.

 

 

 

Valeriano Pérez

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