Las placas de Toynbee

placas de Toynbee

Placas de Toynbee en Washington / Erifnam

Los misteriosos mensajes que recorren América desde la década de los 80

Tal ves esta historia no te suene, pero basta con hacer una sencilla búsqueda en Internet y encontrarás muchísima información en relación a las placas de Toynbee. Eso sí, en ningún artículo, en ningún reportaje, en ningún vídeo o comentario encontrarás una referencia definitiva acerca de la autoría real de estas extrañas placas.

Su origen se remonta a la década de los 80 y aparecen en los medios por primera vez en 1983, aunque sea sólo de modo indirecto, cuando un periódico, el The Philadelphia Inquirer, publica un reportaje sobre una peculiar campaña para resucitar muertos en Júpiter, una idea que también está presente en estas placas.

A pesar de que ya se empezaban a ver en varias ciudades norteamericanas y algunas capitales de América del Sur, las placas de Toynbee no empezaron a ser fotografiadas hasta finales de la década de los 80 y no se harían populares hasta comienzos de los 90, cuando los medios de comunicación empiezan a darle mayor cobertura después de que empiecen a extenderse por todo el país.

Placas del tamaño aproximado de una matrícula de coches yanqui, fabricadas en linóleo y compuesto de asfalto y pegadas a la carretera para transmitir un mensaje de lo más extraño cuyas interpretaciones abarcan desde cuentos de ciencia ficción hasta diversas teorías sobre la colonización de Júpiter.

¿Quién está detrás de las placas de Toynbee?

Éste es un misterio todavía por resolver. Colocar una de estas placas sobre el asfalto no resulta una tarea sencilla, pero en las últimas décadas nadie ha conseguido cazar al autor de estos mensajes que alertar a la población acerca de ese proyecto de resucitar a los muertos en Júpiter, de que todos vamos a morir o de que todos los periodistas deben ser asesinados.

Los mensajes a veces crípticos, a veces sentenciosos y la mayoría de las ocasiones apocalípticos de de las placas de Toynbee aún no tienen un rostro o un nombre, a pesar de que son numerosos los intentos que se han hecho para seguirle la pista a su enigmático autor.

Inicialmente las sospechas recayeron sobre un carpintero de Filadelfia, por ser éste el estado en el que mayor número de placas se han encontrado. Un tal James Morasco, que se hizo popular a raíz de una entrevista en la que hablaba sobre algunas de estas teorías colonizadoras de Júpiter utilizando a muertos de la Tierra para que fueran resucitados allí. Con todo, Morasco tendría ya 70 años cuando empezaron a aparecer las placas y éstas siguieron apareciendo en otros tantos puntos del país después de su fallecimiento en 2003, por lo que no es probable que el septuagenario fuese el autor de las placas de Toynbee o, cuanto menos, no el único autor. Y es que si no, ¿cómo se explica que hayan aparecido placas en lugares tan distantes?

Otra hipótesis con mucho peso es la que se presentó en 2011 en el documental Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles en el que se explica que la idea y colocación de estas placas surgió de un tal Severino “Sevy” Verna, que utilizando el nombre de “James Morasco” se dedicó a hacer kilómetros y kilómetros de carretera para difundir sus peculiares teorías de colonización interplanetaria.

Algunas placas (muy pocas) se conservan en buen estado por encontrarse en lugares poco transitados, otras fueron eliminadas al considerarse actos vandalismo o destruidas como consecuencia del tránsito de coches y personas. Pero infinidad de ellas se conservan en fotografías que fueron tomadas poco después de su colocación a la espera de que algún día se resuelva el gran misterio.

 

 

El Ilustrador

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