Piratas de los siete mares

Mar Tv canariaLa jornada de huelga de hoy me trae a la memoria los más de sesenta días de inactividad informativa de Televisión Canaria hará ya unos cuantos meses. Me pregunto si para tan señalada ocasión los directivos del ente respetarán el derecho a la huelga o, por el contrario, se dedicarán a la contratación ilegal de trabajadores que cubran los puestos desocupados, como ya es costumbre en ésta, “nuestra televisión”.

El 1 de mayo de 2010 produjo un hecho sin precedentes en el mercado audiovisual canario. Una noticia que, debido a la pericia de nuestros políticos -siempre armando jaleo para desviar la atención de los asuntos importantes- parece haber quedado en el olvido. Aquel día -“Día del Trabajador”, para más señas- la Asociación Canaria de Empresas de Producción Audiovisual (ACEPA) y el cluster audiovisual canario solicitaban la destitución del director de RTVC, Guillermo García -Willy, para los enemigos-, apelando a su ”nefasta gestión basada en el engaño a las empresas”.

Poco o nada queda de aquella petición en la que también se reclamaba la cabeza de Rubén Fontes, antiguo delegado de Videoreport en Canarias -empresa que casualmente se convertiría en la adjudicataria de los servicios informativos de la Autonómica- y posterior asesor de Paulino Rivero en asuntos audiovisuales, que entró en el ente de la mano de Guillermo García para convertirse, de la noche a la mañana, en director de producción de la tele canaria. La pareja artística -uno, locutor sin estudios pero con muchas aspiraciones y el otro maquillador de muertos con una carrera prometedora en los medios audiovisuales, como tantos otros estilistas- se embarcaron en esta aventura llamada Televisión Canaria en la que bajo la capitanía de Rivero han gozado de una particular patente de corso para hacer y deshacer a su antojo, cobrando como auténticos profesionales del sector por un trabajo que el tiempo ha demostrado ser más propio de un pirata que de un alto cargo en un medio audiovisual. Los tejemanejes de estos individuos y de otros tantos que compartieron aula en “la escuela de la vida” -que al parecer tiene muchos más alumnos que la Facultad de Periodismo- me importarían más bien poco de no ser porque la ineptitud demostrada en sus puestos de trabajo está costeada por nuestros bolsillos.

Mi indignación va en aumento a medida que este día de huelga me trae recuerdos de aquellos dos meses en los que los servicios informativos de Televisión Canaria eran retazos inconexos de una actualidad carente de interés. Y me viene a la mente la historia de una productora establecida en Gran Canaria con la que el director del ente ha tenido siempre un trato de favor -presuponemos que desinteresadamente, porque si no estaríamos hablando de delito- hasta el punto de que durante la susodicha huelga de Videoreport se contrataron los servicios de esta productora para suplir el vacío de los puestos de trabajo que habían quedado desocupados -y en este sentido, poco más se puede decir acerca de la ilegalidad del procedimiento-.

Muchos favores tienen que deberse los que gestionan este medio de comunicación cuando los 3,5 millones de euros de los fondos europeos destinados a la promoción del sector audiovisual en Canarias han ido a parar directamente a las arcas de RTVC para que sus corsarios se encarguen de repartirlos según el sistema de la dedocracia, el único de entre todos los sistemas corruptos en el que ni siquiera podemos conformarnos con que exista una garantía de calidad.

Vagabundo Pérez

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