Piedra de Rosetta 2: la Historia fragmentada.

Detalle de las escrituras de la Piedra RosettaEl descubrimiento del mensaje que escondían los jeroglíficos no sólo permitiría recuperar la milenaria cultura egipcia sino datar con fechas muy exactas acontecimientos históricos que dotaran de cierta coherencia a la fragmentada Historia. Hasta entonces, sólo la Biblia había conseguido remontarse tanto tiempo atrás en la Historia de la Humanidad, pero Champollion estaba a punto de cambiar esa realidad.

La piedra que desveló el mensaje de las escrituras sagradas

El propio lingüista había desarrollado aquella ilusión de fechar con exactitud las edades del hombre a través del estudio de la Biblia. Cuando aún era niño, Champollion estudió las Sagradas Escrturas para analizar la cantidad de generaciones que contenía la Biblia y retroceder en el tiempo con el objetivo de obtener una fecha exacta para el origen de las civilizaciones. Aquella habría de convertirse en una de sus obsesiones durante prácticamente toda su vida.

La Iglesia había monopolizado este conocimiento y lo había ‘impuesto’ a través de lo que reflejaban los textos de las Sagradas Escrituras. Fuera de ahí todo eran especulaciones, pues sólo la Biblia podía contener la verdad.

Champollion tuvo que manejar esta situación cautelosamente para hacer frente a sus creencias personales y, más aún, para esquivar la presión de la Iglesia, que no tardaría en darse cuenta de que si se descifraban los mensajes ocultos en los jeroglíficos, estos podrían contradecir su cronología del mundo, tirando por tierra siglos y siglos de arduo ‘trabajo’. Y es que, si bien la piedra en sí sólo hablaba de acontecimientos sucedidos en el siglo II a. de C., la obtención de un código para la traducción de resto de jeroglíficos encontrados en Egipto podrían hacer que la Historia hasta entonces conocida y recogida en la Biblia retrocediera aún más en el tiempo: un tiempo anterior al Gran Diluvio, a los patriarcas, al pueblo de Yaveh y a la cronología señalada por la Biblia.

Durante unos años Champollion abandonó su estudio de los jeroglíficos, supuestamente por sus inquietudes bonapartistas y su compromiso con la política de la época. Pero mucho se ha especulado acerca de si no serían las presiones de la Iglesia las que le llevarían a mantenerse al margen de su gran pasión durante este tiempo.

En cualquier caso, el código de los jeroglíficos fue descifrado y con ellos el resto de textos que se encontraron durante la ocupación francesa y británica de Egipto. Estas traducciones han permitido adquirir un conocimiento incalculable acerca de las culturas de la Antigüedad y, al mismo tiempo, generaron un debate histórico acerca de la credibilidad de las fechas señaladas en los textos bíblicos. Tanto la Iglesia como sus detractores se han encargado de esgrimir razones lo suficientemente convincentes para que ambos tengan su parte de razón, sólo que algunos apelan más a la ciencia mientras que otros se aferraron a una cuestión de fe.

Champollion murió a los 42 años de edad sin saber que su descubrimiento habría de generar un debate que se mantiene hasta la actualidad. Lo que parece indudable es que Egipto y la escritura nacieron de manera simultánea, no porque antes no existieran sistemas de comunicación escrita, sino porque hasta entonces no hubo un código tan perfecto en el que reflejar leyes y edictos con los que organizar una sociedad tan compleja y avanzada. Muchos siglos más tarde quedó reflejado aquel poder de la palabra cuando, en una Europa sumida en el analfabetismo, la letrada Iglesia se había convertido en la institución más extendida y poderosa que los propios soberanos.

 

 

 

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