‘Philomena’

Philomena

Una crítica severa a la doble moral de la Iglesia.

Lo más llamativo de dirigida por Stephen Frears -The Queen, Alta fidelidad– basándose en la novela El hijo perdido de Philomena Lee -del periodista británico Martin Sixsmith- es que, a pesar de tratar un tema tan delicado como la pérdida de un hijo y su búsqueda durante casi medio siglo, no se trata de una película de excesivos sentimentalismos sino de emociones dosificadas.

Probablemente Frears logra este efecto a través del tono ‘humorístico’ en el que se narra la historia real de Philomena Lee, una señora de origen irlandés que se quedó embarazada cuando tenía 14 años y que perdió el rastro de su hijo después de que unas monjas lo dieran en adopción. Muchas otras madres, al igual que Philomena, continúan aún buscando a los hijos que les arrebataron como exigencia para redimirse del pecado que habían cometido al mantener relaciones sexuales prematuras y fuera del matrimonio.

En éste punto, la película representa una crítica severa contra la doble moral de la Iglesia Católica y su ‘persecución’ de la sexualidad, castigada con penas tan ‘antinaturales’ como separar a una madre de su hijo. A pesar de todo, Philomena -Judi Dench, El exótico Hotel Marigold– es una mujer religiosa y no renuncia a otros principios básicos de la fe que procesa como es el perdón, lo único que después de cincuenta años consigue devolverle la paz que necesita. Esta actitud, sin embargo, contrasta con el estilo pragmático de Martin Sixsmith -Steve Coogan, The Trip-, el periodista que la ayuda en la etapa final de su búsqueda y para el que la fe no justifica ninguna injusticia.

Philomena es una de esas películas que logra profundizar con sencillez –que no con superficialidad- en los temas que se propone tratar, con una narración muy periodística sobre una historia que, a pesar de las emociones, no se deja dominar por el drama y el sentimentalismo. Seguramente éste es el motivo por el que cuenta con cuatro nominaciones a los Oscar: actriz, película, guión adaptado y banda sonora.

 

 

Celina Ranz Santana

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