Perfectos cráneos de cristal

Calaveras de cristalVarían en forma, tamaño y tipo de cristal. Pero lo que no cambia en ninguna de ellas es la perfección con la que fueron talladas hace, nada más y nada menos, que 600 años.

En realidad, existe incluso una calavera cuyo origen, según los indígenas de la zona, podría remontarse hasta 3.600 años en la Historia. Pero vayamos por partes… Hablar de las misteriosas “Calaveras de Cristal” implica hablar del explorador de origen británico, F.A. Mitchell-Hedges. En el año 1924, Mitchel-Hedges se encontraba con su equipo de investigación –entre los que estaba además su hija Anna- intentando descubrir las huellas de la Atlántida en Centroamérica, concretamente en unas excavaciones de Belice. En uno de los templos, y tras mover algunas rocas, Anna desenterró un llamativo objeto que pesaba alrededor de unos cinco kilos. Tras su limpieza, descubrieron que se trataba de un cráneo humano, sólo que hecho de cristal.

El cráneo estaba perfectamente tallado en cristal de roca, y por sus dimensiones y fisonomía, evocaba el cráneo de una mujer. Lo sorprendente de todo este asunto es que, a simple vista, para tallar una pieza de estas características hubiera sido necesario una tecnología muy superior a la que entonces existía, teniendo en cuenta que esta primera pieza fue fechada entre el 1.300 y el 1.400 d.de C. Posteriores estudios de laboratorio revelaron que, para la fabricación de la calavera de cristal, habían hecho falta entre 150 y 300 años y que, por lo tanto, la pieza había ido circulando de generación en generación hasta ser acabada. En su elaboración no se utilizó ningún tipo de herramienta metálica y una de las teorías es que durante muchos años y a diario la piedra de cristal fue tratada con arena hasta obtener la imagen definitiva. Los indígenas de la zona que acompañaron a Mitchel-Hedges en su expedición por la que se conoce como “Lugar de las piedras caídas” –Lubaantum- aseguraron que la piedra se remontaba 3.600 años en el tiempo, y reconocieron la pieza como la “Calavera del Destino”. Anna aseguraba que los más de 300 indígenas mayas que se encontraban en las excavaciones se arrodillaron para besar el suelo y orar en cuanto vieron la calavera.

Investigadores, antropólogos e incluso los joyeros de Tiffany’s han intentado encontrar una explicación acerca de cómo fue construida la calavera, pero aún no existen pruebas sólidas sobre el proceso que se siguió. Todo esto ha conseguido alimentar el misterio acerca de las propiedades “mágicas” del objeto que, a petición de los empleados del Museo Británico –en la que se encuentra expuesta- hubo de ser cubierta por un paño oscuro durante las horas de la noche ya que, según argumentaban los trabajadores, emitía una extraña energía e incluso propiedades más allá de lo científicamente explicable.

La “Calavera del Destino” es la más perfecta de todas las que se conocen, pero no es la única, de hecho hasta el momento han sido descubiertas cuatro. Desde comienzos del siglo XX ya habían sido encontradas otras piezas similares talladas en cuarzo en diferentes zonas de Centroamérica. Una de las muchas leyendas que se han generado alrededor de estos hallazgos asegura que en el mundo existen escondidas un total de trece calaveras y que es necesario juntar todas ellas para que puedan transmitir al hombre todo el conocimiento que esconden.

 

 

 

 

 

 

 

 

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