Pekín bajo tierra

Proyecto 131En el subsuelo de la capital China se esconde el ‘Proyecto 131’, una ciudad a prueba de bombas.

En el punto álgido de las tensiones entre el comunismo y el capitalismo, la China de Mao se preparaba para un ataque destructivo inminente. Como el resto de potencias mundiales, dentro de los principales objetivos estaba el de abastecerse del mejor armamento de la época -y el más peligroso- así como de proteger a la población de posibles ataques. En este contexto surge el ‘Proyecto 131’, una ciudad excavada en el subsuelo de Pekín capaz de resistir a los ataques aéreos y mantener segura a gran parte de los ciudadanos.

‘La ciudad bajo tierra’ -Dixià Chéng, en Chino- recibió el nombre cifrado de ‘131’. Este enorme refugio anti bombas es, en esencia, un complejo entramado de túneles entre 8 y 18 metros bajo la superficie terrestre y con un diámetro aproximado de 85 kilómetros para dar cabida a los casi seis millones de chinos que poblaban la zona en la década de los 70. Un total de 90 entradas daba acceso a este complejo pero, para no levantar sospechas, se escondieron por diferentes puntos de la ciudad, muchos de ellos camuflados bajo la apariencia de un restaurante o de una tienda. Además, había conexiones ocultas con los puntos más importantes de Pekín, tales como la Ciudad Prohibida o el Templo del Cielo.

Los túneles contaban con un extraordinario sistema de ventilación que además permitía su cierre hermético en caso de un ataque químico a la ciudad. El ‘Proyecto 131’ estaba tan bien diseñado que hasta se tuvieron en cuenta otro tipo de condiciones tales como escapes, rodamientos o inundaciones que podrían afectar a una población escondida durante demasiado tiempo en el subsuelo de la ciudad. Cocinas, baños, dormitorios y pasillos infinitos señalizados con mapas constituían esta gran obra en la que participaron alrededor de 300.000 ciudadanos chinos y de la que no se sabe realmente si llegó a finalizarse o no. Lo que parece cierto es que tras el abandono del proyecto estas galerías fueron utilizadas por indigentes y prostitutas, por lo que actualmente presentan un aspecto decadente.

En teoría, las visitas al refugio solo estuvieron autorizadas entre 2000 y 2008, con pases restringidos. Pero parece ser que muchos chinos se ganan la vida organizando excursiones clandestinas por el subsuelo de Pekín una ciudad que, según los estudios realizados durante los últimos años, se está hundiendo como consecuencia de la superpoblación, el peso de los grandes edificios, la disminución de aguas subterráneas y, quien sabe si también la existencia del misterioso ‘Proyecto 131’.

 

 

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