Pedro García Cabrera, prisionero de la palabra

Ilustración de Pedro García CabreraEnterradme en los bordes de la mar,
donde sigan las olas defendiendo
la libertad que siempre ha fecundado
la isla de mi cuerpo.

El poeta gomero, protagonista del Día de las Letras Canarias 2012.

El próximo 21 de febrero se celebrará, un año más, el Día de las Letras Canarias, que en esta ocasión quiere rendir homenaje al poeta canario Pedro García Cabrera, cuyas inquietudes artísticas y sociales lo convirtieron no solo un referente de la Literatura canaria sino en una importante figura en lo político y lo social, aunque ello supusiera su encarcelamiento.

Pedro García Cabrera nació en la isla de La Gomera el 19 de agosto de 1905, en un ambiente de cierto nivel cultural dado que su padre era maestro -por lo que además se trasladó durante dos años a Sevilla-. Con todo, la mayor parte de su infancia la vivió en La Gomera, una isla en la que siempre mantuvo un estrecho contacto con las tradiciones y con la cultura popular. Se cuenta que su madre y su tía solían cantarle coplas y que fue ahí donde descubrió la musicalidad de las palabras y su posterior tendencia hacia el neopopularismo.

Al igual que su padre, estudió Magisterio, y lo hizo en La Laguna, para luego quedarse en Tenerife e iniciar allí su carrera profesional, publicando en la revista Hespérides y en La Gaceta de Tenerife y dirigiendo más tarde la revista Altavoz de su isla natal.

Durante esta primera etapa, García Cabrera utiliza las Islas como referente de su literatura, creando un nuevo concepto de insularidad en el que no se intensifican tanto las diferencias entre islas como aquellos aspectos que tienden a unificar el sentir del Archipiélago en su conjunto. Canarias se convierte en un paisaje común capaz de unir ideas y sentimientos.

Este sentir de García Cabrera adopta, en el plano político, tintes socialistas y antimonárquicos hasta el punto de que el poeta se presentará en la listas de la coalición republicana-socialista para convertirse en portavoz socialista del Cabildo de Tenerife y del Ayuntamiento capitalino. Durante esta época dirige además varias publicaciones de este mismo corte que lo harán estar siempre en el punto de mira de las autoridades hasta el punto de ser expulsado de Tenerife, por lo que se instala en Gran Canaria.

Pero sus ideas son inamovibles, por lo que le siguen causando los mismos problemas en la isla vecina. Comienza entonces su periplo como cautivo y prófugo. Es encarcelado en una cárcel flotante en La Isleta y trasladado luego a una prisión en el Sáhara, de donde conseguirá fugarse con un grupo de presos, con los que logra huir a Dakar. Tras una breve estancia en esta ciudad, se marchará a Marsella y desde allí conseguirá regresar a territorio español para terminar en las filas del frente republicano en Andalucía. Es el momento de pasar de la palabra a la acción en plena Guerra Civil española.

Un accidente de ferrocarril en el que pierden la vida varios de sus compañeros le provoca graves quemaduras en las piernas y, tras recibir tratamiento en el hospital civil de Jaén, será nuevamente encarcelado en prisiones de Granada y del Sáhara.

Cuando, años más tarde, es puesto en libertad vigilada, el poeta regresa a Tenerife con su esposa Matilde Torres, a la que había conocido durante su convalecencia en el hospital. A pesar de sus compromisos políticos, Garcí Cabrera no abandonó su actividad como escritor, pero es cierto que en Tenerife reabre una nueva etapa en su trayectoria poética, intenta recuperar antiguos contactos y reflotar viejos proyectos literarios: la creación de una nueva literatura regional que integre aspectos de vanguardia que entroncan directamente con la idea de ‘deshumanización del arte’.

Enfermo de cáncer, convalece de su enfermedad en Suecia, donde escribe sus últimos poemas. Pero regresa a Santa Cruz de Tenerife, donde fallece el 20 de marzo de 1981 a los 75 años de edad.

 

 

 

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