Paul Celan, el sentimiento existencial

Paul Celan“Ya nadie nos moldea con tierra y con arcilla”

En la madrugada del 19 al 20 de abril de 1970, angustiado por los sinsentidos del mundo que le había tocado vivir, Celan se arroja al río Sena desde el puente parisino de Mirabeau.

Intentó transformar el mundo a través de la poesía, pero el mundo resultó ser mucho más complejo de lo que podía soportar. Paul Celan vivió de primera mano la persecución nazi. Mientras estudiaba Literatura y Lenguas Románicas en la Universidad de su ciudad natal -Cernauti, en Rumanía- las tropas nazis ocuparon la región y deportaron a sus padres a campos de exterminio en los que murieron, él enfermo de tifus y ella asesinada-. Celan, que por entonces tenía 22 años, fue trasladado a un campo de trabajo en Moldavia, en el que pasó dos años que marcarían para siempre su vida y en los que está el germen de sus futuros problemas psicológicos y sus frecuentes depresiones.

Celan paso una temporada trabajando en una editorial de Bucarest antes de abandonar definitivamente Rumanía para trasladarse a Austria y finalmente a París, donde obtendría la nacionalidad francesa y acabaría impartiendo clase de alemán. También este hecho es bastante significativo: durante la última etapa de su vida, Celan utilizó la lengua alemana para retratar la agonía judía frente a la persecución nazi, algo que acentuó su crisis vital y que lo fue conduciendo hacia el delirio y la locura. Al parecer, el escritor intentó asesinar a su esposa en uno de estos episodios. A pesar de todo, seguiría manteniendo una buena relación con ella y sus hijos durante los períodos de internamiento en varios centros privados en los que el escritor había decidido ingresar de forma voluntaria.

En su trayectoria literaria el poeta evolucionaría hacia varias corrientes de influencia surrealista, un territorio en el que Celan se volvió cada vez más místico y más desesperanzado con la raza humana. Abatido y sin intención de abandonar la oscuridad existencial en la que se había sumido, decide lanzarse al Sena y poner fin a su vida voluntariamente antes de cumplir los 50 años.

 

 

 

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