Rehabilitación del Viera y Clavijo: vergüenza y esperpento

Parque Cultural 'Viera y Clavijo'

Parque Cultural ‘Viera y Clavijo’

No es aceptable la falta de respeto desplegada por las autoridades hacia una opinión pública que merece un mínimo de consideración, cuanto menos, en lo relativo a cultura y  en defensa del patrimonio histórico de esta maltratada capital, como es el caso de este BIC declarado Monumento: el Parque Cultural ‘Viera y Clavijo’.

Desde 2011, la Asociación Parque Cultural ‘Viera y Clavijo’ viene clamando por la rehabilitación de este emblemático entorno urbano de la capital santacrucera que, para desgracia y desprestigio de su población, está abocado a la ruina provocada por negligencia política y desidia institucional.

Siguen apareciendo informaciones tangenciales en diversos medios locales  para distraer la atención sobre el desastre urbanístico y cultural que supone una gestión deplorable de todos los estamentos públicos, sin excepción. Exceso de competencias sobre una misma área que solo redunda en pretextos para eludir responsabilidades y culpar a otros de la propia incapacidad.

Una ciudadanía indefensa y avergonzada ante manipulaciones que solo pretenden enmascarar un historial de despropósitos e inconcebible gestión de recursos abstractos, desde una burocracia inútil que solo sirve para mantener poltronas ocupadas para solaz y abuso personal de quienes debieran velar por los derechos e intereses del pueblo.

Asistimos con desolación a recientes titulares sobre el tema, que son un auténtico esperpento e insulto para la buena fe y uso de razón de una población silenciosa pero indignada por tanto desafuero.

¿Qué es eso de firmar un nuevo convenio con el Gobierno de Canarias para reemprender la rehabilitación del entorno histórico, y que se va  a adoptar una nueva forma de trabajar al respecto? ¡Qué vergüenza!

En 2004 (adenda 2006) se firmó el convenio de cesión, incumplido flagrante-mente por el Gº de Canarias que, en lugar de proceder al uso, explotación cultural y conservación del centro histórico, optó por el desmantelamiento inmediato y posterior abandono, intencionado y doloso, con el aparente propósito de que los inmuebles del conjunto se derruyeran por sí solos; con ánimo sospechosamente especulativo sobre un territorio urbano de 30.000 m2 en el centro capitalino. Incluso se desviaron 6 millones de € presupuestados hacia la exitosa rehabilitación del teatro Guiniguada de Las Palmas.

Ante la presión popular, el Ayto. no tuvo más remedio que montar un paripé, que consistió en exigir al Gº el cumplimiento del convenio mediante un proceso contencioso-administrativo. Papel mojado, por cuanto semejante trámite podría demorarse varios lustros. Cuando la firmeza de tal reivindicación exigía, por parte del  consistorio, la denuncia  vía penal por tratarse de un presunto delito de Expolio de Patrimonio; así tipificado en el Código Penal. Algo tan simple como exigir, además del cumplimiento del convenio, los daños y perjuicios inferidos con dolo contra el patrimonio ciudadano, más la indemnización proporcional al delito cometido.

A estas alturas, seguimos mareando perdices sin resolver nada definitivo, alargando la agonía del valioso inmueble que se deteriora por momentos, con la aviesa intención de que acabe en estado irrecuperable, como sucedió con el Balneario de la carretera de San Andrés.

Tras más de seis años de activismo reivindicativo, solo se han conseguido absurdos titulares de prensa en los que nos toman el pelo por creernos tontos.

Demasiadas preguntas pendientes que solo admiten una única respuesta: No hay voluntad política de resolver este despropósito. Porque al parecer, si se escarba más de la cuenta, en el país de la corrupción institucionalizada, pudiera suceder que aparecieran desvíos de partidas económicas del año 2006 pendientes de justificar. La solución para los sospechosos, sería que el inmueble se viniera abajo; y muerto el perro… impunidad segura.

 

 

Carlos Castañosa

elrincondelbonzo.blogspot.com

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