El Parque de Buda de Vientián

Parque de Buda

Parque de Buda de Vientián

A unos 25 km de la capital de Laos se encuentra uno de los parques más curiosos del país. El Parque de Buda alberga alrededor de 200 estatuas que rinden homenaje al budismo y al hinduísmo. 

Por su aspecto podría parecer que se trata de esculturas con miles de años de antigüedad. El artífice de esta ocurrencia, el sacerdote – chamán Luang Pou Bounlua Soulilat (nombre que se traduce como ‘abuelo venerable’), se esmeró en hacer que sus esculturas de cemento tuvieran esta apariencia milenaria. Lo cierto es que el Parque de Buda parece un yacimiento arqueológico de verdad y el visitante tiene la sensación de ser el Indiana Jones que va haciendo asombrosos descubrimientos.

Según cuenta el propio Luang Pou Bounlua Soulilat, quien afirmaba haber sido discípulo de un sacerdote hindú en Vietnam, el diseño de estas estatuas y su emplazamiento en un parque que pudiera ser visitado por todos es el resultado de una revelación que tuvo. El objetivo de estas estatuas es el de traer paz y armonía a la tierra.

El ‘Abuelo venerable’ comenzó su obra a finales de la década de los 50, pero tuvo que abandonar el emplazamiento original tras la Revolución de 1975. En ese momento el sacerdote y sus esculturas se trasladan al actual parque, cerca de la capital laosiana.

El Parque de Buda recrea y fusiona imágenes del hinduísmo y el budismo partiendo de una visión muy particular de ambas religiones. Las esculturas de Luang Pou Bounlua Soulilat se caracterizan por su originalidad , su variedad, su tamaño y su simbolismo. La más representativa de todo el parque es una calabaza gigante a la que se accede por la boca de un monstruo. Una vez en el interior (repleto de esculturas) se puede ir ascendiendo por los diferentes niveles de la gigantesca calabaza, una alegoría del tránsito espiritual de los humanos que abandonan la sombra en busca de la luz.

El Ilustrador

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