Para todos igual

Empiezo a estar más convencido de que la idea de la tiranía no es tan mal opción política. Un príncipe al estilo de Maquiavelo, amado y temido al mismo tiempo, capaz de mantener su autoridad mientras el pueblo está contento.

 No es tan descabellado, ni es mucho peor de lo que tenemos ahora: muchos príncipes, a cada cual más maquiavélico, odiados, incapaces de mantener el orden y con miles de súbditos en situación límite. El absurdo multiplicado por varios centenares de escaños, a nivel estatal, autonómico, local… Uno ya no tiene soberanía ni en su propia casa porque la clase política ha ‘apolillado’ las vigas sobre las que se sustenta este país y el chiringuito se nos cae.

En medio de este descontrol, los ‘imbéciles’ –minoría ruidosa sin ningún objetivo en concreto-, se lo ponen fácil a las autoridades para salir a dar palos a mansalva, cuestionando la lucha pacífica de los ‘concienciados’ –mayoría inteligente perjudicada por los ‘imbéciles’-. En estas circunstancias, los intentos de hacer algo ‘justo y necesario’ quedan en nada: en cubos de basura ardiendo, coches destrozados y telediarios que, por unos días, cambian absurdas noticias robadas de YouTube por vídeos grabados en móvil por algún manifestante que a punto estuvo de llevarse lo suyo.

Por eso hoy me gustaría hablar de ‘justicia’ y de qué tontería es esa de que ‘es igual para todos’, algo que suena todavía más ridículo cuando lo dice el Rey, que solo por su condición de Monarca ya goza de unos privilegios que no se pueden comparar al del resto de sus súbditos. El ‘Igual para todos’ es una falacia. No es aplicable ni en cuestiones tan básicas como la Educación o la Sanidad. No hay un ‘igual para todos’ cuando en la consulta de urgencias de otra comunidad autónoma que no es la tuya en el mostrador de información te ponen mil pegas y te dicen que ‘a un catalán seguro que no lo atendían en Andalucía’. No es lo mismo un vasco que paga menos impuestos que un madrileño que se los tiene que comer enteritos con patatas –bravas-. No es lo mismo cotizar y solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea que estar en el paro y que te la denieguen. Y ‘No es lo mismo’, no, Alejandro Sanz, presumir de ser español que vivir en España.

Pero estas incongruencias superan los límites de la lógica cuando nos trasladamos al ámbito de la política. Porque no es lo mismo cobrar una pensión como ex ministro que cobrarla –si es que de aquí a veinte años podemos cobrar algo…- como periodista. Cuando uno de los cientos de empleados despedidos de Spanair o del periódico Público se queda en la calle, no aparece una multinacional a ofrecerte un puesto de consejero con una nómina millonaria. Cuando no tienes un padre Monarca no puedes cambiar el banquillo por el trono. Y cuando has utilizado tu posición privilegiada para favorecer a otros, serás más o menos malo en función de si has tirado más a la derecha o a la izquierda.

Por eso cada vez me resulta más viable la idea de un príncipe tirano. El problema es que al final siempre aparece una corte de listillos decididos a chupar del bote.

http://vagabundoperez.blogspot.com/

Vagabundo Pérez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.