Ovnis, extraterrestres y turismo

José Gregorio González

En los últimos años, los extraterrestres y los OVNIs se están convirtiendo para los emprendedores en una oportunidad de hacer negocio en países como Rusia, Australia, Argentina o China.

Museos, convivencias en puntos calientes de actividad OVNI o bien rutas por enclaves en los que han aparecido con mayor frecuencia, triunfan en otras partes del mundo. En España, y en especial en Canarias, la idea podría tener éxito si tenemos en cuenta las profundas raíces con las que cuenta por estas lides el interés por este tipo de fenómenos.

En estos tiempos de crisis algunos visionarios parecen haber encontrado una tímida oportunidad de desarrollo económico en el escenario de la ufología. Y no nos referimos a la venta de libros -cada vez más difícil-, ni de vídeos o cualquier otro souvenir. Tampoco parece ser muy rentable la organización de congresos o jornadas de hermanamiento intergaláctico, ni el pasar de plató en plató de televisión contando historias tan increíbles como infumables. Posiblemente el listón de lo increíble, frente a tanto montaje sobre amoríos con el que nos idiotizan diariamente, ya es inalcanzable incluso para las tramas más misteriosas.

No obstante parece haber oportunidades para los emprendedores -ya saben, ese eufemismo que intenta evitar el denigrado término de “empresarios”-  y estas vetas de negocio parecen estar en el terreno del turismo, un turismo más alternativo que ningún otro. En Roswell, Nuevo México, lo saben bastante bien, ya que allí varios museos sobreviven a la sombra del más famoso de entre los siempre dudosos accidentes de OVNIs. En Point Please, Virginia Occidental, los OVNIs y Men in black comparten un justificado espacio museístico con la inquietante figura del Mothman, el fantasmagórico hombre-polilla que tanto marcó la historia local a finales de los años 60 del siglo pasado. Por tierras rusas, concretamente en las ciudades de Kishert, Kungur y Kudymkar, pertenecientes al llamado Territorio de Perm, el Departamento de Comercio y Desarrollo de Negocios y el Centro de Desarrollo de Diseño trabaja en la idea de relanzar turísticamente la zona con el reclamo de la frecuencia con la que los OVNIs se dejan ver en la zona. Hace un par de años se planteó con similares argumentos un museo OVNI en otra ciudad rusa, en Togliatty, aunque hoy por hoy ignoramos si la idea cuajó.

Al otro lado del planeta, en Argentina, concretamente en Vitoria-Entre Ríos, la veterana ufóloga Silvia Pérez Simondini tiene en marcha desde hace años el Museo Visión-OVNI, mientras que el Museo Extraterrestre de Pórtland dirigido por John Lawrence, en funcionamiento desde hace varios años, brinda on line la oportunidad de escuchar los mensajes de un extraterrestre de Andrómeda llamado Gunnar.

Otro punto del globo donde el binomio OVNI-Alien se está convirtiendo en un exitoso reclamo es China, potente nación con una rica y desconocida casuística de la que ahora comenzamos a conocer algunos casos más bien anecdóticos. No obstante allí funciona desde hace algún tiempo, concretamente en Taipei, nada más y nada menos que un museo de los extraterrestres, puesto en marcha según cuentan tras una década de investigaciones por parte del Innate Space Alien Horoscope Research Center. Su director es Yang Hui-Chun y en sus vitrinas muestran la friolera de 800 piezas entre objetos arqueológicos, artesanales y otros difíciles de etiquetar, provenientes de la región de Xinjiang. Pues bien, según sus responsables se trata de tesoros con formas que recuerdan a máquinas voladoras, humanoides, etc., y que oficiosamente representarían exactamente lo que parecen: alienígenas, naves especiales, etc….

También en China se sitúa el hotel temático sobre extraterrestres que está promoviendo Jin Fan, un ingeniero jubilado que junto a otros amigos miembros de la Asociación para la Investigación OVNI de Dalian, pretende crear un punto permanente de observación OVNI. De momento cuentan con los terrenos, una granja situada en Pulandian, a unos 100 kilómetros de Dalian, en la provincia de Liaoning. Dado que la agricultura y la ganadería no parecen producir lo suficiente, están reconvirtiendo el lugar en un hotel y museo, donde los aficionados puedan ponerse al día con charlas al calor de la chimenea, como preparación para apostarse cámara en ristre a la caza del fenómeno.

De Australia a Turquía

En las vastas tierras australianas tampoco podía faltar un lugar donde los ovnis y los alienígenas son usados como reclamo. El Wycliffe Well Holiday Park es un parque-campamento ubicado al norte de Australia –bajo la zona de influencia del famoso parque natural rocoso de Devils Marbles- con diversos módulos temáticos, con decenas de restaurantes, zonas de acampada y espacios de atracciones que hacen las delicias de toda la familia. No obstante, lo que ha terminado por convertir en famoso este lugar al que no le falta ni la piscina y que se publicita con el eslogan “un oasis en el desierto, es su área temática dedicada a los extraterrestres. Al parecen la zona acumula una dilatada casuística OVNI, que arrancaría hace más de 40 años. Otra referencia interesante la encontramos en Turquía, donde desde el pasado mes de mayo recorre el país una exposición itinerante dedicada al fenómeno OVNI y extraterrestre, promovida por el Sirus UFO Space Sciences Research Center, que dirige Hartan Akdogan. En su primer mes de vida ya acumulaba varios miles de visitantes.

Por su parte en el municipio de San Clemente, en Chile, se inició en 2007 una ruta ufológica promovida por las autoridades locales y la cámara de comercio de la región, que incluía el interesante enclave arqueológico-geológico de El Enladrillado. Aunque ese lugar en concreto no tiene nada que ver con la intervención alienígena, lo cierto es que al igual que ocurre con otras regiones del planeta con singulares anomalías geológicas o elementos arqueológicos desconcertantes, las lecturas alternativas a los Däniken han terminado por ayudar a promocionarlo. Por cierto, la clave del éxito de este tipo de iniciativas parece estar precisamente en llegar a un público alternativo y no de masas, con un formato de pymes, ya que de lo contrario pueden correr la misma suerte que el espectacular y millonario parque temático de Erich von Däniken, Mistery Park, en los Alpes Suizos, que sobrevive estrangulado por la presión de mantener el ritmo de las visitas masivas. Está por ver si la reducción de tarifas y la incorporación de nuevos módulos como el dedicado al Calendario Maya y el 2012, ofrecen resultados tranquilizadores a dineyland del misterio.

¿Podrían funcionar rutas y reclamos de este tipo en Canarias, una región que supera anualmente los 10 millones de turistas? Podría ser, no lo dudamos en absoluto, solo hay que buscar a alguien con ganas de embarcarse en tamaña aventura, que a su vez esté bendecido con la aportación de capital de lo que los economistas llaman las “tres efes”: family-friends-fools, (familia, amigos y tontos), única salida en un país en el que los bancos mandan con puño de hierro, cerrando el grifo de los préstamos, subiendo las comisiones y declarando beneficios millonarios. Pero ése es otro cantar.

Algunos amigos hacen discretas excursiones por zonas mágicas del Archipiélago y, aunque no son nada pretenciosas, la cosa parece interesar. Personalmente conocemos del interés que despiertan libros de nuestro cuño como Canarias Mágica, donde describimos misterios, singularidades y proponemos itinerarios.  ¡Sólo hay que animarse¡

 

 

 

José Gregorio González

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