Okupas de hospital

Carlos Castañosa

A veces, el placer de escribir se convierte en sacrificio. Pero la necesidad de no callar, obliga al sobreesfuerzo incómodo y doloroso, cuando se trata de rebatir un discurso sesgado con el que se pretende atentar contra la dignidad de un Pueblo. La de una ciudadanía  maltratada, vejada y menospreciada por quienes menos debieran alzar la voz del insulto, con  prepotencia en el gesto para intentar camuflar la propia ineptitud y mediocridad.

“Cuatrocientas camas subrepticiamente ocupadas por 400 pacientes sanos, con el alta médica, pero que sus familiares se niegan a recoger… ¡Un problema cultural!…”

Intentaremos ser corteses, Don Paulino, como contraste a la falta de respeto que ha dedicado a una ciudadanía que no merece este despotismo, ni una carencia de sensibilidad humanitaria tan deplorable que, además, trasciende a sus apoltronados acólitos: Consejerías de competencias transferidas, donde la ineptitud se ha convertido en norma, y el 90% de su asignación presupuestaria se aplica, sin ningún recato, a emolumentos, gratificaciones y prebendas de los múltiples, inservibles e insaciables cargos que configuran las excesivas áreas de cada organismo.

¿Cómo puede explicarse, o quién sería capaz de justificar, que quien denunció, fehaciente y fidedignamente, con documentación, pruebas y testimonios contrastados, el maltrato inferido a pacientes derivados del Servicio Canario de Salud, a la concertada 6º planta de la clínica privada “Quirón”, tras expresar su intención de “informar” del atentado humanitario, en la Consejería responsable, al día siguiente, fuese recibido por la policía, en un evidente acto de prepotencia con intención intimidatoria?

Supongamos, Excmo. Señor Presidente, que fueran ciertas las cifras que V.E, ha divulgado –sin haber sido contrastadas debidamente- en un evidente intento de contrarrestar el escándalo, hecho público recientemente, de las Urgencias de La Candelaria, del HUC y de la 6ª planta de la Quirón, ¿no se sentiría V.E. culpable, o cuanto menos responsable, de que tan alto porcentaje de una población bajo su férula presidencial, se viera en la tesitura de tener que recurrir a tan penoso método de supervivencia por la miseria sobrevenida a partir de una lamentable gestión social, política y económica?

Si así fuera; si tan crítica fuese la misérrima situación de tantas familias, ¿no sería una cuestión de principios morales, cortar en seco la multiplicidad de despilfarros institucionales  para compensar, con los millones sobrantes, las necesidades primarias de personas en situación precaria, que sobreviven eventualmente, gracias a la solidaridad ciudadana, que no por la eficiencia de la Administración?

Falta de cultura es aludir a la Cultura como problema de las penurias sociales auspiciadas por una mala praxis política. Cultura consiste en reconocer al pueblo soberano como tal, aplicarle el respeto debido  y considerar que las urnas son el fielato por donde pasan los aspirantes a “servidores del pueblo”. (En su caso, recordemos que V.E. aprobó de rebote… además…).

No es probable que en un periodo preelectoral V.E. hubiese cometido el dislate de una declaración tan cruel. Su previsto yacimiento de votos quedaría reducido al porcentaje que merece. Habrá que guardar esto para cuando toque.

Con el respeto debido.

 

 

Carlos Castañosa

http://elrincondelbonzo.blogspot.com/

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