Ofrecieron 200 millones de pesetas al ex presidente del PP en Tenerife

Pryca quería obtener la licencia comercial de lo que actualmente es el C.C.Meridiano.

Francisco de la Barreda Pérez no ha cejado en su empeño por destapar los numerosos casos de corrupción política en España, empezando por aquellos que afectan al que fuera su partido político, el PP.

De la Barreda fue presidente del PP en Tenerife, consejero de Industria y diputado en el Congreso hasta que las presiones de su partido le obligaron a abandonar la formación política. Más tarde fueron las cuestiones morales las que le hicieron dejar incluso su militancia en el partido.

Durante una entrevista concedida al diario Público, Francisco de la Barreda Pérez ha ahondado en unas declaraciones que hacía apenas hace unas semanas en las que aseguraba que, como consecuencia de haber denunciado varios casos de presunta prevaricación en el PP, y tras haber puesto al corriente de lo ocurrido al actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el partido terminó forzando el final de su trayectoria política en las filas conservadoras por no ‘entrar en el juego’ en el que participan “constructores que financia los partidos, políticos corruptos y delincuentes por encargo”.

El ex presidente del PP de Tenerife insiste en que tras las denuncias presentadas contra los casos de presunta corrupción en su partido con la “adjudicación a dedo” del parque eólico de Fuencaliente UNELCO-ENDESA se inició una campaña de desprestigio contra su persona. Pero De la Barreda ha dado más datos acerca de cómo funcionan los engranajes de la corrupción política en España, desvelando que llegaron a ofrecerle hasta 200 millones de pesetas para autorizar una licencia comercial a Pryca en lo que actualmente es el Centro Comercial Meridiano de la capital tinerfeña, de Carrefour. De la Barreda asegura que ésta era y sigue siendo una práctica común y que ahora se han destapado casos más graves en las anotaciones de Bárcenas que han llevado a Mariano Rajoy a “un callejón sin salida” dejando al descubierto “la grave degeneración” del Estado de Derecho.

 

 

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