El nuevo Nuevo Testamento

El nuevo Nuevo Testamento

El nuevo Nuevo Testamento

Ya es hora de ajustarle las cuentas a un Dios en absoluto benevolente

Es tan obvio que hasta los niños pequeños se hacen esa pregunta cuando atentando contra su inteligencia se les intenta inculcar los valores de la cualquier fe religiosa. “Y si existe un Dios, ¿por qué suceden cosas tan malas en el mundo?”. El nuevo Nuevo Testamento tiene la respuesta.

Nadie ha sabido explicar en qué consiste realmente este ‘Libre albedrío’ en el que Dios parece haberse cansado de su intervención divina para que el hombre se autodestruya. ¿Qué artista en su sano juicio permitiría que una obra de acabado tan perfecto se consumiera en su propia agonía?

La pregunta tiene fácil respuesta si en lugar de imaginar a un ser benevolente imaginamos a un psicópata en bata jugando a hacer y deshacer la realidad como le viene en gana. Sí, Dios existe. Y vive en Bruselas.

Las grandes incógnitas de la Humanidad en El nuevo Nuevo Testamento

Un día Ea (Pili Groyne: Dos día, una noche), la hija menor de Dios (Benoît Poelvoorde: Tímidos anónimos, Nada que declarar) decide fugarse de casa, tal como anteriormente lo había hecho su hermano JC. Lleva demasiados años atrapada junto a su madre (Yolande Moreau: Mammuth, Micmacs) en un piso lúgubre y en compañía de un padre autoritario que sólo es capaz de salir de superar sus frustraciones haciendo el mal a los demás.

Ea está dispuesta a buscar a seis nuevos apóstoles y a través de sus experiencias mundanas redactar el texto de su Nuevo Nuevo Testamento. Pero antes de escapar de casa se cubre las espaldas con una venganza que pone en jaque el poder de Dios: envía un sms a todos los ciudadanos del mundo confirmándoles la fecha exacta de su muerte y reinicia el ordenador desde el que su padre controla todo cuando sucede a la Humanidad.

La película dirigida por Jaco Van Dormael (Las vidas posibles de Mr. Nobody, El octavo día) es una reflexión en clave de humor acerca de la banalidad de las religiones al introducir la hipótesis de un dios que en lugar de hacer el bien se dedica a maltratar a las personas, jugar con el caos, generar odios y disputas y llevarlas al límite con un código moral que sólo puede ser obra de un psicópata.

El nuevo Nuevo Testamento es una película que sorprende por la originalidad de la trama, la frescura de sus diálogos y un trasfondo crítico que Van Dormael sabe tratar muy bien a través del prisma de la fantasía. Una vuelta de tuerca a ese imaginario colectivo que desde hace varios siglos viene demandando una revisión desde el potencial divino que aún queda en cada ser humano.

Celina Ranz Santana

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