Nuevo chantaje de Ryanair

Carlos Castañosa

Esta vez nos tocó a nosotros. Estaba cantado. Y esto nos pasa por negociar con charlatanes de feria. A pesar de estar avisados en cabeza ajena  -ya en otras comunidades han sufrido el mismo chantaje-,  parece que la selección de pardillos que hace el trilero le sigue surtiendo efecto.

Su táctica es tan simple como la de ofrecer abrir rutas nuevas de transporte aéreo de pasajeros si se le bonifica adecuadamente. En principio, puede hasta ser una operación legal que, como tal, está contemplada en la normativa europea en lo referido a subvenciones estatales controladas y limitadas por la Ley de la Competencia. Pero solo se autoriza como un incentivo inicial  que cesa en un tiempo límite, se haya  consolidado o no la iniciativa.  Pues este esperpéntico personaje, Michael O´Leary, maneja los triles con un perfecto chalaneo  para embobalicar a los simplones, incautos y cortos de entendederas que lo escuchan con la boca abierta, para, cuando cree llegado el momento oportuno, ¡zas!, les vende la “pluma verde” de  o me bonifican más o me largo.

Claro, para los  listillos que picaron puede ser un problema no seguir “tragando”, pues supone  el reconocimiento de haber metido la pata ante quienes representan. El individuo juega  con esa ventaja, aunque, por  fortuna, no siempre le sale bien. De hecho, en los países normales de nuestro entorno lo han puesto firmes. Le han retirado las bases operativas y le obligan a cumplir con las leyes fiscales y laborales  propias de cada Estado, y solo en España parece haber encontrado el “mercadillo” adecuado para instalar impunemente el “top manta” de su “bajo coste”, a costa, eso sí, de “bonificaciones”  perniciosas e ilegales; dinero público sustraído de los bolsillos  de estos resignados contribuyentes que estamos  sufriendo la pérdida de respeto internacional  en un Estado de Derecho que ha desmantelado su sector estratégico en una deplorable gestión política que nos ha llevado a la ruina.

Y dentro de este contexto nacional, Canarias es el territorio más vulnerable por la monocultivada dependencia  del turismo. Y este individuo  lo sabe. Pero nuestros representantes políticos no se enteran. Se muestran patéticas e indignantes las declaraciones de los técnicos locales especializados en turismo, suplicando  del gobierno central dinero público para pagar el chantaje, porque si no, el turismo se viene abajo.

La absurda bonificación a las compañías aéreas resulta tan grotesca  como un restaurante en  pasadizo estrecho  – menú de 10 € –   que tiene una hucha en la puerta donde todos los viandantes que pasen por delante tienen que depositar obligatoriamente cinco euros  para que al que entre a comer solo pague la mitad. El dueño se forra, claro. Entre su margen de beneficios y lo que sobra de la hucha,  porque son muchos más los que pagan que los que comen, el negocio es redondo. Y los peatones, con cara de haba.

Señores, esta joya económica que ustedes gestionan, el turismo en Canarias, requiere un tratamiento inteligente, práctico, digno, ajeno a intereses políticos, con criterios de rentabilidad  que sean  consecuencia de unos valores éticos que permitan la explotación racional de este privilegio que nos ha otorgado la naturaleza. Por favor, no nos revuelquen  en la basura de fuera;  protejamos lo nuestro y no prioricemos en exclusiva  los principios materiales. Así evitaremos  que se cumpla el cuento de la lechera y lograremos  que los beneficios sean resultado de una gestión sabia, limpia y honrada.

Será el procedimiento para cumplir aquella promesa de porcentaje en puestos de trabajo por número de turistas…

 

 

 

Carlos Castañosa

http://elrincondelbonzo.blogspot.com/

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