‘Noche de vino y copas’

'Noche de vino y copas'Los posos que quedan cuando se acaba el amor.

Lo peor de esta película danesa es que no hayan tenido la delicadeza de dejarle su título original: Superclásico. La verdad es que no se entiende esa obsesión por llamar a las cosas por otro nombre cuando, incluso en su versión original, se entienden en castellano.

Pero es que además lo de ‘Superclásico’ no es solo un título sino la definición de todo el argumento de la película. Por un lado -y lo más obvio-, por el encuentro de fútbol que se juega al comienzo de la cinta entre el Boca Juniors y el River Plate. Y por otro -la parte sutil- por el conflicto que se presenta.

Después de 16 años de matrimonio y un hijo en común, Anna decide separarse de Christian y quedarse a vivir en Argentina, donde hace apenas un año comenzó a trabajar como agente de jugadores de fútbol.

Noche de vino y copas narra en clave de humor el desgaste de muchas relaciones y la necesidad de cambio cuando parece que ya nada nos va a sorprender. Christian, experto vendedor de vinos, parece haberse acomodado en una vida rutinaria y sin sobresaltos que le proporciona la dosis de felicidad necesaria para no morir de aburrimiento. Para Anna, en cambio, se abren nuevas ilusiones de futuro tras conocer a un atractivo jugador de fútbol argentino con el que inicia una relación, motivo por el que pide a Christian el divorcio.

De repente, el apático protagonista de esta historia se da cuenta de que si no hace algo perderá al amor de su vida, así que hace las maletas y se marcha con su hijo adolescente a Buenos Aires, decidido a recuperar a su esposa.

Noche de vino y copas es una propuesta divertida con personajes un tanto peculiares en situaciones que evidencian lo más absurdo del amor y de las relaciones humanas sin necesidad de profundizar en las esencias pero sin quedarse tampoco en la superficie.

Celina Ranz Santana

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