‘No tengas miedo a la oscuridad’, pero sí a los tópicos

No tengas miedo a la oscuridadPelícula previsible y repleta de clichés que se pierde en el terreno de los lugares comunes de su género.

Desde luego, Troy Nixey -Latchkey’s Lament (C)- no nos muestra nada nuevo en esta película de la que, aunque solo fuera por contar con la producción y el guión de Guillermo del Toro, me esperaba mucho más.

No tengas miedo a la oscuridad es una de esas películas en las que el tráiler supera con diferencia los 99 minutos de metraje que vienen después. Parecía que la firma de Del Toro, el título misterioso y primeras imágenes que se daban a conocer serían garantía suficiente de calidad, pero no ha sido el caso. La película de Troy Nixey se ha quedado en una más dentro de esa larga lista de topicazos cinematográficos que no aportan nada al género de intriga.

Un divorcio y una niña pequeña con ciertos desequilibrios emocionales que acaba viviendo con su padre y la pareja de éste en una mansión en mitad de la nada, con un sótano secreto y ruidos misteriosos. Éste es el argumento y no hay nada más allá. No merece la pena ponerse a escarbar intentando encontrar alguna conexión metafórica entre la protagonista, la infancia, el mundo adulto y el mundo de los niños… No, porque todo es superficie. Una superficie extremadamente plana en la que se van superponiendo capas y capas de todo aquello que ya nos suena y que no deja lugar a la innovación: es ‘la típica película en la que’… y poco más. Recuerda mucho a Gremlins en la medida en la que pretende ser una historia clásica traída al mundo moderno. El problema es que no tiene chicha como thriller y como cuento se queda sin moraleja.

Por comentar algo positivo de esta metedura de pata de Guillermo del Toro –al menos no firma la cinta como director-, podríamos destacar su ambientación, que en cierto modo nos permite asomarnos al mundo de fantasía que nadie, excepto la protagonista, cree cierto. También son curiosos los títulos de crédito y la música, que está muy por encima de las capacidades emotivas del guión.

En todo lo demás, No tengas miedo a la oscuridad no es un trabajo relevante. En algunos puntos incluso podría decirse que bastante aburrido porque se trata de una película de manual en la que ya sabes de antemano cuál es el orden de sucesión de las secuencias. Ante esto, solo los ‘sustos’ programados consiguen hacernos despertar, pero para cuando te das cuenta las luces se han encendido sin que ni el miedo ni la oscuridad hayan hallado un hueco en la conciencia del espectador.

Celina Ranz Santana

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