No estaba muerto, que estaba de parranda…

La eficacia propagandística se rige por la repercusión del mensaje emitido. Está arrasando la capital una impactante campaña electoralista con un eslogan demoledor enmarcado en una esquela fúnebre: S/C está muerto.

Las redes sociales han actuado con la movilidad habitual y han divulgado la viñeta con los “me gusta” colgados y un reguero de comentarios de todos los colores. La mayoría son párrafos escritos por ciudadanos indignados que se identifican con la penosa situación actual de nuestra preciosa ciudad.

Quizá resulte truculenta la luctuosa imagen, pero ha conseguido aglutinar la inquietud  popular y la protesta generalizada contra la desidia institucional y el criterio unánime de que esto tiene que cambiar.

Cómo no, la reacción oficial no se ha hecho esperar, y el contraataque consiste en una WEB con el título S/C está vivo, donde los argumentos estadísticos, el triunfalismo de algunos números manipulados y los llamativos titulares de siempre intentan rebatir, con escaso éxito, la evidencia de las imágenes de deterioro, suciedad y abandono que acompañan la otra campaña para justificar la reivindicación de mejoras pendientes.

El principal argumento de los señalados por el dedo crítico del sepelio gráfico es que un partido político está detrás… Ninguna duda al respecto… ¿Y dónde está el problema? En lugar de intentar contrarrestar acusaciones con las superficialidades habituales, debieran esforzarse en corregir sus mediocridades en favor de los intereses ciudadanos, para cumplir con su compromiso de servicio público.

Parece que el objetivo de llamar la atención se ha conseguido con una caricatura donde se exageran las facciones de un retrato para ridiculizar al personaje. El efecto está siendo contundente y alimentado, además, por la torpe defensa de los contrarios.

El remate de la campaña ha sido la repentina aparición de la esquela mortuoria, a modo de grafiti,  en el muro del Parque Viera y Clavijo, Plaza de la República Dominicana. El escándalo ha sido masivo y de fuerte repercusión en los medios digitales y convencionales con la correspondiente rabieta institucional.

Desde la Asociación que presido, en defensa del patrimonio histórico y cultural de Santa Cruz, hemos denunciado la ilegalidad de las vallas publicitarias y de los anuncios de eventos pintados grotescamente en el muro donde ahora figura la esquela en cuestión. Hace un año se cursaron denuncias en Urbanismo, en el propio Ayuntamiento y en la Comisión Municipal de Quejas  y Reclamaciones, donde se hacía constar que ningún cartel publicitario puede interferir, así legislado, la vista de un Bien de Interés Cultural, cual es el Viera y Clavijo. De ninguno de los tres organismos hemos recibido respuesta en un alarde de menosprecio por la Ley de Participación Ciudadana (la misma que ahora se pretende potenciar para dar formato legaloide al posible referéndum petrolífero… Demasiada desfachatez).

El mural impreso cubre la vergüenza de un BIC declarado monumento, abandonado y en ruinas como símbolo urbano. Un cuerpo moribundo enclavado en una ciudad mortecina que necesita el revulsivo de un cambio radical.

Sintomático espacio  donde se ubica este cuadro negro: La Rambla de Asuncionistas y aledaños son ejemplo de zona deprimida por el olvido institucional.

Deploramos la contracultura de pintadas sin control y exentas de un mínimo de calidad artística, por lo que esperamos que el acontecimiento propagandístico que aquí nos ocupa sea revulsivo y punto de inflexión definitivo para que el Consistorio respete la Ley y nuestro patrimonio cultural con la retirada definitiva de sus vallas publicitarias y prohibición eficaz de anuncios inconvenientes. Aunque lo más probable es que solo borren sus vergüenzas.

Ana Mendoza

Presidenta de la Asociación “Viera y Clavijo”

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