‘Nightcrawler’

'Nightcrawler'

El periodismo y la ambición no son compatibles, pero algunos triunfan.

Aunque Hollywood ha castigado a Nightcrawler haciéndola candidata a un único Oscar -Mejor guión-, se trata de una película apasionante, con mucha más intriga y atractivo que Foxcatcher, de la que hablaré la próxima semana.

No es que esté barriendo para mi territorio y que Nightcawler me haya atrapado por ser un thriller periodístico con tintes de novela negra y policíaca. Es porque me ha resultado una propuesta diferente en la que, a pesar de tratarse aspectos tan recurrentes como la ética en el periodismo, se aporta una visión muy original. Por si la comparación sirve para ilustrar un poco más esta opinión, diría que Nightcrawler es como el equivalente de la serie House of cards pero en vez de hablar de política habla de periodismo.

Una noche cualquiera, mientras vaga por la ciudad, Lou Bloom –Jake Gyllenhaal: Código fuente, Brokeback Mountain– es testigo de un accidente y se queda fascinado en cómo los medios de comunicación acuden a cubrir la noticia. A partir de ese momento, Lou, un joven ambicioso e inteligente que intenta averiguar qué es lo que mejor se le da hacer en la vida, se propone convertir el periodismo en su vocación definitiva y darlo todo para conseguir su objetivo: triunfar. Pero en esta carrera hacia la fama, Lou no entiende de límites, ni de leyes, ni de preceptos morales. Es un sociópata convencido de que se encuentra por encima de todas esas limitaciones.

Dan Gilroy se estrena con éxito en la dirección de una película intensa de principio a fin que logra la benevolencia del espectador ante lo difícilmente justificable y que, alarmantemente, lo hace empatizar con su inquietante protagonista.

 

 

Celina Ranz Santana

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