Búnkeres suizos para multimillonarios estadounidenses

multimillonarios estadounidenses

Interior de un búnker abandonado / Adam J.W.C.

En las zonas remotas de los Alpes se esconden las mayores fortunas del mundo

Entre grandes medidas de seguridad, en búnkeres militares secretos y con personal armado, los multimillonarios estadounidenses protegen sus fortunas en tierras suizas. Reservas de oro, joyas e información accesibles sólo para unos poco y que no están obligados a declarar, por lo que parecen incluso más secretas y protegidas que sus cuentas en los bancos de este país.

La nueva Ley introduce cambios en las operaciones de los multimillonarios estadounidenses

Hasta el momento lo más sencillo era abrirse una cuenta en una entidad financiera de Suiza y disfrutar de todas las ventajas fiscales y de la discreción que ofrecía este país. Pero con la entrada en vigor de Ley de Cumplimiento Tributarios de Cuenta en el Extranjeros (FATCA) adoptada en 2010 las cosas van a cambiar con respecto a la entrada de capital extranjero en Suiza.

No ocurrirá lo mismo si lo que se decide es alquilar uno de estos espacios superprotegidos en mitad de los Alpes. Un búnker militar con sistema de reconocimiento de iris y custodiado 24 horas por personal armado para que el oro, las joyas y la documentación que se guarde en su interior estén siempre protegidas con las mejores medidas de seguridad y sin necesidad de que nadie declare qué es lo que se encuentra en el interior de dichas cámaras.

Según informa Bloomberg, esta es una alternativa que ya está siendo utilizada por muchos multimillonarios estadonidenses que con esta fórmula pueden almacenar cualquier tipo de valor sin que Suiza tenga que informar de su contenido al Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos.

Durante la Guerra Fría en Suiza se construyeron búnkeres para acoger alrededor de 20.000 personas en caso de una catástrofe nuclear. En la actualidad se conservan en torno a los 1.000 y más de un centenar ya han sido vendidos. Entre ellos, al menos una decena está en manos de millonarios estadounidenses que esconden en ellos sus fortunas en oro y software informático.

El Ilustrador

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