Muertos que vuelven a la vida

ZombisA través del cine y la literatura se ha popularizado la figura de estos muertos capaces de regresar a la vida más hambrientos que nunca. Pero los zombis –y todas sus populares variaciones anglosajonas- son realmente una figura legendaria en aquellas culturas en las que se practican rituales de vudú.

Los expertos en la materia aún no se han puesto de acuerdo acerca del origen etimológico de la palabra zombi. Tal vez una de las acepciones más extendidas es la que considera que el término proviene de varias regiones africanas y se traduciría como “Espíritu de Dios”. Ero también se habla de “cuerpo sin alma”, “demonio” o “espíritu que se moviliza”.

Lo que si parece más claro es que el objetivo de los rituales aplicados para resucitar a los muertos era conseguir a seres que se esclavizaran a su “creador” y se sometieran a los deseos de éste. Sin embargo, la literatura y el cine han ido modificando estas leyendas y han dotado a los zombis de voluntad propia y que fundamentalmente se reduce a una sola cosa: devorar con ansia a cualquier ser vivo.

A pesar de que se tiene constancia de la existencia de estos seres desde tiempos remotos, lo cierto es que el interés por este tema se reaviva a comienzos del siglo XX, cuando investigadores de varias partes del mundo deciden averiguar algo más acerca de estos rituales estrechamente relacionados con el vudú. Haití se convirtió en una de las regiones en las que más se habían popularizado estas prácticas. El rito vudú y la existencia de muertos vivientes eran creencias tan arraigadas a la población haitiana que en muchas ocasiones se utilizaban para infundir miedo entre los trabajadores y explotarlos con duros trabajos en las plantaciones -un recurso que siguen utilizando en la actualidad las redes de prostitución y de trata de blancas que trafican con mujeres de origen africano-. El caso es que muchas de estas personas invierten más dinero en rendir culto a sus dioses y conseguir la protección frente al mal que lo que gastan en comida.

Con todo, parece que sólo se trata de miedos infundados que tienen más que ver con las raíces culturales que con hechos reales. La única certeza científica de este asunto es que en los rituales se utilizan drogas tan potentes que podrían hacer que cualquier persona sufriera alucinaciones, visiones Zombi naziy supuestas premoniciones y que incluso se creyera muerto y resucitado. El Gobierno haitiano llegó a prohibir en su código penal el uso de sustancias que favorecieran a la zombificación, que en estos casos no sería más que el sometimiento de una persona a la voluntad de otra.

Más allá de los estudios antropológicos acerca de esta práctica y de la existencia o no de muertos vivientes, los zombis han sido una parte esencial en el género de terror tanto en la literatura como en el cine. Si hablamos de libros, hay que mencionar algunos relatos clave de Edgar Allan Poe tales como La verdad sobre el caso del señor Valdemar -y su versión cinematográfica- o La caída de la Casa Usher, así como de algunos relatos anónimos que ya desde el siglo XVII han ido dejando constancia de la existencia de estos extraños seres. Con la llegada de la moda zombi también se han retomado clásicos de la literatura para darles una nueva apariencia, como El Quijote Z o La casa de Bernarda Alba Zombie.

Los muertos vivientes también tienen un espacio reservado en el mundo de los comics, como por ejemplo The walking dead, que se ha convertido además en una exitosa serie de televisión. Y en el cine también hay clásicos del género, desde La noche de los muertos vivientes -una de las películas más antiguas sobre esta temática- hasta Zombis Nazis hay una innumerable serie de títulos protagonizados por esto seres que, a pesar del pánico que provocan, parecen haberse puesto de moda una vez más.

 

 

 

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