Monte Roraima

Monte Roraima

Monte Roraima / Jeff Johnson

El paraje venezolano que inspiró la gran aventura de la película ‘Up’

Todos tenemos ese rincón en el mundo que esperamos visitar en algún momento de nuestras vidas. En el caso de los protagonistas de la película Up ese lugar era Monte Roraima, en Venezuela. Un paraje salvaje con el que Ellie había llenado su Libro de aventuras con la convicción de que la vida la conduciría hasta él tarde o temprano.

Sería su esposo Carl el que se encargaría de hacer realidad ese sueño y de paso mostrar a todos los espectadores un espacio natural mágico que existe más allá de la ficción animada de una película de Pixar.

Para lograr transmitir la intensidad de esa fantasía aventurera el equipo de animadores de Up se trasladó hasta este remoto paraje de Venezuela con el objetivo de dibujar algo que pareciera mágico y que a la vez fuera creíble.

El ambiente surrealista de Monte Roraima

Tras varias jornadas de viaje en diferentes medios de transporte los responsables de crear los escenarios de la película llegaron hasta Monte Roraima (también conocido como Tepuy Roraima). Es éste el punto más alto de la cadena de montañas tabulares que conforman la Sierra de Paracaima, en el escudo Guayanés, se encuentra en la esquina sureste del Parque Nacional Canaima, en Venezuela.

El equipo de Pixar, formado por once personas, tuvo que escalar durante aproximadamente siete horas las paredes de este monte para conseguir llegar hasta la cima desde donde encontraron la inspiración que necesitaban para el diseño de los escenarios de Up y una vez allí trabajaron durante tres días en los bocetos de lo que terminaría convirtiéndose en el mundo mágico que refleja la película.

Unos días después conocerían otro de los lugares emblemáticos de este título de Pixar, el Salto Ángel que inspiraría las Cataratas del Paraíso con las que soñaba el personaje de animación. Lo más sorprendente de todo es que no se trata de fantasía sino que esta imponente cascada de de casi un kilómetro de altura, considerada el salto de agua más grande del mundo, existe de verdad.

El paisaje de la zona resulta tan surrealista que el propio director, Peter Docter, tras participar en esta curiosa expedición, prefirió no utilizar todas las rocas y animales que habían visto por temor a que la película perdiera credibilidad.

 

 

El Ilustrador

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