Monjas a la fuga

MonjasDos monjas octogenarias del sur de Francia se dieron a la fuga para evitar ser ingresadas en una residencia.

Después de más de tres décadas dando clases en una escuela del sudeste francés, dos monjas decidieron emprender la huida cuando se les comunicó que a finales de julio serían trasladadas a una residencia para monjas ancianas a 400 kilómetros de la ciudad en la que residían. Tras desobedecer la orden de su superior, decidieron abandonar el centro en el que trabajaban. Lo cierto es que en un principio se trataba de tres monjas octogenarias, pero una de ellas no pudo continuar con la fuga porque se rompió una cadera mientras intentaba “escapar” del destino que le esperaba en el centro de ancianos. Las otras dos se han refugiado en un piso cedido por la comunidad cristiana y han iniciado acciones legales contra la madre superiora, asegurando que a su edad, “mandarlas a una residencia no es trasladarlas, es matarlas”, porque necesitan estar con sus alumnos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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