‘Mientras duermes’, los espacios oscuros de la mente

Mientras duermesCuando la infelicidad ajena se convierte en la única razón para seguir vivo, el deseo de hacer el mal no puede tomarse ni un minuto de descanso.

Jaume Balagueró -REC, Frágiles- dirige un thriller inquietante no tanto por el listado de maldades que se le ocurren al protagonista como por la extraña empatía que se crea entre el espectador y un psicópata que pone los pelos de punta.

Luis Tosar –Celda 211, Te doy mis ojos-, es César, el portero de un edificio de viviendas en el centro de Barcelona. Bajo su apariencia de persona servicial, atenta y detallista hay un hombre desgraciado porque se siente incapaz de experimentar la verdadera felicidad. Solo hay algo capaz de calmar este profundo dolor existencial: saber que los demás son infelices.

Marta Etura -Celda 211, La vida de nadie– es Clara, una vecina del edificio para la que no hay problema que le borre la sonrisa de la cara, motivo suficiente para que se convierta en la principal obsesión del portero.

Lo revelador de la película de Balagueró es que el personaje de César está perfilado para que, salvo por aquellas cuestiones que superan los límites de la legalidad, sus actos no sean menos inmorales que los de muchas personas que disfrutan haciendo exactamente lo mismo que él. Y es que obtener placer al través del mal ajeno es algo que está a la orden del día.

César no es el único personaje que tiene una doble cara, ni el único capacitado para hacer el mal, lo que nos hace pensar que existe una cierta predisposición en el ser humano a obtener felicidad en el sufrimiento de otros. En ese tipo de ‘sufrimiento cotidiano’ que no está en la muerte, en la guerra, en el hambre… sino en cosas menos trascendentes, como una alergia en la cara, una infidelidad o la pérdida de una mascota.

Tal vez por este motivo, el espectador es capaz de conectar con el personaje de Tosar, porque conocemos su enfermedad y la hemos experimentado, aunque con los síntomas menos acentuados y con un mayor control sobre nuestros instintos. Es una patología comúnmente conocida como ‘envidia’, y saca lo peor de la condición humana.

Jaume Balagueró únicamente da un paso más allá, provocando estos sentimientos en un hombre con una inclinación a hacer el mal más exagerada que en el resto de los mortales. La infelicidad de los otros no es solo un remedio pasajero para sentirse bien o para lograr un objetivo concreto, sino que es un plan de vida, por lo que requiere un estudio minucioso de cada uno de los pasos que va a dar hasta conseguir su propósito.

Una película inquietante sobre la parte más oscura de la mente humana, la que se oculta en la banalidad de lo cotidiano… o debajo de la cama.

Celina Ranz Santana

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