Michael Crichton, un escéptico con mucha imaginación

Michael Crichton“El mayor reto que tiene que afrontar la humanidad es el de distinguir la realidad de la fantasía, la verdad de la propaganda”

Fue un hombre de Ciencia,  pero desarrolló una importante carrera como escritor. A los 66 años, el cáncer le ganó la batalla, aunque para entonces ya había dejado su firma tanto en el mundo de la ficción como en el de la más inquietante realidad.

No hubo aspectos verdaderamente trascendentes en la infancia o adolescencia de Crichton que fueran determinantes a la hora de la personalidad del autor. Lo que sí parece evidente es que la curiosidad de Crichton marcó toda su trayectoria, desde que era tan solo un estudiante hasta que consagró su carrera como escritor y cineasta.

Prácticamente todo lo que salía de la pluma de Michael Crichton terminaba convirtiéndose en un best-seller: se han vendido más de 150 millones de sus obras y éstas han sido traducidas a más de una docena de idiomas.

La particularidad de las obras de Crichton es que habla de mundos ficticios a través de un profundo conocimiento científico de la realidad. El propio autor reconocía en las entrevistas que Sir Arthur Conan Doyle era uno de sus referentes y es que ambos escritores eran médicos y compartían su amor por la literatura.

Pero los escritos de Crichton parecen haber ido un paso más allá en lo que a Ciencia se refiere, utilizando la ficción de sus novelas para presentar debates que a día de hoy aún se mantienen abiertos en la comunidad científica. Así pues, el norteamericano fue el propulsor de un género conocido como tecno-thriller que ha encajado muy bien en las adaptaciones cinematográficas de obras literarias de ciencia ficción ya que combina la tensión y el suspense propios de la narrativa del género con aportaciones científicas –no siempre demostrables- que, cuanto menos, dan mucho que pensar.

En este sentido, ése fue uno de los mayores retos de Michael Crichton: hacer pensar. Entre sus aportaciones más científicas desde el punto de vista literario está Estado de miedo, una obra publicada en 2004, cuatro años antes de su muerte. A raíz de esta obra –híbrido entre novela y ensayo-, el autor se lanzó a la defensa de un nuevo concepto de ecologismo que desestima el componente “religioso y sensacionalista” de las corrientes ecologistas actuales para hacer mayor hincapié en la “politización de la ciencia” y en el espíritu crítico que debería estar detrás del verdadero cambio.

 

 

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