Metrópoli indigna e indignante despotismo colonialista

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Muelle de Arguineguín

La crítica situación por la invasión masiva de inmigrantes es un estrago humanitario y un grave conflicto social, por la incapacidad para asumir el intempestivo aluvión sin espacios morales ni geográficos suficientes para acogerlo en condiciones dignas.

Por desgracia, una vez más, pertenece a la incompetente competencia política la resolución de un drama de alto voltaje. Deplorable la actuación de los miembros del gobierno de la Nación en sus visitas protocolarias, para hacerse la foto a pie de obra y salir por peteneras. Se quitan de en medio con el desparpajo justo para escurrir el bulto… como suele suceder. Y los de aquí, acogotados, sumisos, indefensos y en silencio… también como siempre… Adolecemos de cierta resignación local ante el poder central. Podría tener alguna explicación, que no justificación, por correlación con un histórico de vejaciones, abusos consentidos y despotismo sistemático. Inaceptable en cualquier otra comunidad autónoma. Pero aquí, nos las tragamos sin vaselina.

EFE: “Marlaska descarta un traslado de migrantes a la Península por la política de la UE”. El ministro del Interior asegura que es necesario «evitar vías de acceso de la emigración irregular a Europa». Titular vergonzoso y demoledor. Agravio para Canarias; grave insulto a los canarios y clamoroso abuso contra nuestro sentido de la solidaridad y sentimientos humanitarios tantas veces puestos a prueba con éxito.

Para evitar vías de entrada ilegal de inmigrantes en Europa, Canarias debe “acogerlos” en alojamientos turísticos de 4 estrellas, cuando los “campos de refugiados” sean insuficientes… La imagen internacional divulgada al respecto significa la puntilla promocional para nuestro pretendido, o pretencioso, turismo de calidad.

Será por la ultraperiferia o el complejo de vivir “embarcados” en pleno océano con la sensación flotante de no pisar tierra firme continental. El caso es que se nos machaca impunemente con una prepotencia propiciada, quizá, por la falta de firmeza de nuestros gobernantes autonómicos. Es increíble e inaceptable que el presidente canario no haya dado un aldabonazo de puño cerrado en la puerta blindada del recinto que aloja a su jefe de filas y a su tropa socialista. Una cosa es la disciplina de partido, y otra, mucho más digna y honorable, es la defensa por todos los medios a su alcance de los intereses del pueblo que ha jurado proteger; y velar por sus derechos fundamentales. Compromiso ético muy por encima del apego por la poltrona.

Ha sido esperpéntico que haya tenido que asumir el papel de lideresa una diputada, Dª Ana Oramas, que siempre se parte la cara, ella sola sin colaboración de nadie, ni de su partido ni de otros. Una aguerrida luchadora en solitario –que también alguna vez, cómo no, mete la pata–, con pocas posibilidades de éxito por la falta de respaldo de quienes debieran afrontar el ejercicio de la política con firmeza y en equipo.

No es conjetura personal la sensación de debilidad institucional que suelen desplegar las autoridades locales ante el despotismo y abuso de poder centralista, sometidas a su voluntad con cierto ramalazo colonialista. Inaceptable, improcedente y repugnante. Tal vez no sea tanto culpa de los abusadores oficiosos como de la sumisión timorata de quienes bajan la testa, ante imposiciones autoritarias de quienes vienen de fuera a impartir órdenes.

Por ejemplo, cuando AENA asoma por estos lares, en visita de inspección o para desarrollar alguno de sus iluminados proyectos, sus ejecutivos de barbilla alzada y mirada displicente, reciben el agasajo de la comitiva que va dos pasos detrás. Son los representantes locales; humildes, serviciales y con gesto de cabeza de sí a todo.

Tanta fragilidad gestual puede serlo por un doble motivo: De un lado, la falta de preparación y desconocimiento técnico de la materia a tratar. Y por otro, el temor a cometer una pifia por algún detalle inconveniente que hiciera temblar las patas de la poltrona que ocupan como cargo público bien remunerado.

No son coyunturas esporádicas. P.ej.: Nos vendieron “espejitos y baratijas” de un plumazo, con la implantación del servicio AFIS en dos aeropuertos canarios, abiertos al tráfico civil, en los que suprimió el control de torre, en perjuicio de los usuarios y falta de respeto por la seguridad aérea. Primer tiempo de saludo ante una tomadura de pelo que todavía aún persiste… con la resignación colectiva de siempre.

Más sangrante: Pleno del Cabildo de Tenerife, febrero 2018. Moción aprobada por unanimidad por la que se le exigía a AENA la construcción de una segunda terminal de pasajeros en el aeropuerto Tenerife Sur; puesto que la T-1, 40 años de antigüedad, obsoleta y deteriorada, había quedado insuficiente. Los ejecutivos de AENA debieron troncharse de risa, pues desde hacía 10 años (2008) estaba edificada una magnífica T-2, aledaña a la T-1, inaugurada a bombo y platillo en una ostentosa ceremonia mediática; que al día siguiente fue clausurada, sin estrenar ni explicación alguna. Y así llevaba una década cerrada a cal y canto. ¡No se habían enterado los “avisados” próceres locales! ¿Quién va a respetar a tan ridículos y asustadizos representantes?

Por no hablar de la caradura evasiva ante la reiterada reivindicación, durante lo que va de siglo, de la implantación en Los Rodeos del sistema de aterrizaje sin visibilidad, que evitaría el destrozo operativo de tantos desvíos al alternativo por motivo de la niebla recalcitrante en determinadas épocas. Se alegó la excusa imaginaria de que la “cizalladura” (turbulencia severa) lo impedía… nadie aquí ha movido un dedo…

¡No más eufemismos! Aquí, la invasión espontánea de 10.000 hombres es una ilegalidad inasumible para un Estado de Derecho. No es viable ni creíble que se produzca sin la intervención y complicidad política de países interesados en un turbio negocio, donde las mafias son dueñas de una explotación inhumana. Ante la pasividad funcional del país receptor de la debacle, que ha decidido que esta “tierra afortunada” sea el sumidero y colector de un drama de lesa humanidad.

No hay vergüenzas que puedan esconderse tras el discurso político; ni políticos disfrazados de fatuo buenismo que invadan la verdadera sensibilidad humanitaria.

 

Carlos Castañosa Calvo

elrincondelbonzo.blogspot.com

Un comentario
  1. Por este artículo fui vetado, o censurado, en Canarias Ahora. Publicación a la que estaba vinculado semanalmente desde 4 años atrás. Cierto que es bastante cañero, como suelen ser mis trabajos; aunque creo, siempre dentro de la corrección expresiva, abierto a la discrepancia y con respeto a otras opiniones. Al parecer, el motivo del tijeretazo fue el uso «indebido» de la frase «invasión migratoria». Ante el reproche pedí disculpas por mi posible exceso y expliqué que mi crítica iba dirigida a la deplorable gestión política aplicada a un gravísimo problema de cariz humanitario, como así se desprendía del contexto completo. No se respondió a mi explicación y colegí que se me había tachado de racista. Con lo cual, y sin más problema, abandoné mi colaboración desinteresada y gratuita en un medio con cuya línea editorial suelo coincidir, pero no así con el trato recibido en este caso puntual, en el que se han intentado cuestionar mis principios éticos y valores morales. Agradezco no obstante el respeto y consideración que he recibido a lo largo de los cuatro años, domingo a domingo, hasta este episodio puntual de intransigencia que me resulta imposible admitir. Gracias a este otro periódico que siempre acoge sin reservas mi derecho a las libertades que me asigna el art. 20 de nuestra Constitución. ¡Bien por El Ilustrador Digital!… Una gran publicación en las buenas manos de magníficos profesionales del periodismo…

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